Esta es una buena pregunta. Si hablas con un emprendedor o con un pequeño empresario, notarás que se preocupan más del dominio de la web, de dónde van a situar su tienda, del color de las bolsas, que de la marca. Y no quiero decir que esas otras cuestiones no sean importantes. Simplemente que es empezar la casa por el tejado.
Cuando uno comienza por analizar lo que va a hacer, el sector en el que va a desarrollar su actividad, las características que distinguen su producto-servicio del de su competencia, lo siguiente que tiene que pensar es cómo se va a llamar. Porque es eso, el nombre, lo más importante que tienes que decidir porque es la carta de presentación ante el resto del mundo (al trabajo de buscar nombre se le conoce en la profesión como Naming).
Sigo fijándome en los carteles de muchos comercios y veo que hay poca creatividad y poca profesionalidad en las marcas de la mayoría de las pymes. Muchos siguen utilizando el recurso de añadir el nombre a la profesión, de unir la mitad de dos nombres, de buscar retorcidos juegos de palabras que dificultan el reconocimiento y el recurso.
La marca debe ser sonora, para que pueda ser recordada. Debe ser pregnante, para que pueda ser reconocida. Debe estar trabajada, estudiada, valorada y pensada para que sea la mejor marca que podamos tener para nuestro negocio. Si lo sabes hacer tú, fenomenal (un cliente actual nos dijo una marca que había pensado para su negocio en la primera reunión y le contestamos que lo estudiaríamos, que ya le diríamos que marca era la que le convenía; finalmente, decidimos que era tan buena que no merecía la pena seguir buscando), si no, deja a los profesionales. Es demasiado importante para hacerlo mal. Piensa que una vez que te lances, una vez que comiences ese camino, tu marca será lo que te haga reconocible ante el mundo y cambiar es más costoso que meditar al principio.
Una vez que tengas el nombre, piensa en los elementos que lo acompañarán, el logosímbolo. Y aquí, te recomiendo que consultes con un diseñador profesional. Todos creemos que somos capaces de dibujar un garabato para nuestra marca, pero la realidad es que solemos hacerlo mal. Diseñar es un trabajo que requiere oficio, que requiere práctica, gusto estético y conocimiento de lo que funciona (colores, elementos, líneas, equilibrio de formas…). Si no lo haces bien, malgastarás los primeros meses de tu actividad con una marca inestable, que no queda bien cuando la aplicas a la papelería, la web, las presentaciones…
Y por último, dota de contenido a tu marca. Si tienes un negocio y un producto-servicio que se diferencia de los demás, aplica a la marca los elementos que te hacen diferente. Crea un imaginario alrededor de esa marca. Mensajes, valores, ideas, conceptos que definan tu marca y tu producto. Y cuando tu marca salga a la calle, cuando crees materiales de marketing o de comunicación corporativa, deja que esas ideas, esos valores, se reflejen en lo que cuentas, en lo que escribes.
Con todo esto, tendrás una marca bien construida, sólida, resistente. Y no te preocupes si un año después hay algo que debes retocar, si hay un mensaje que ya no vale, un color que debes aclarar, un trazo que hay que suavizar. Eso es natural. Todos crecemos. Tu marca también. Y lo que hoy nos queda bien, mañana no tiene cabida en nuestro armario.
Si quieres saber más sobre como construir una marca te recomiendo que leas los post:
Cómo realizar una correcta Gestión de la Imagen de Marca o Branding para Pymes y Emprendedores (lección 1)
Cómo realizar una correcta Gestión de la Imagen de Marca o Branding para Pymes y Emprendedores (lección 2)
Cómo realizar una correcta Gestión de la Imagen de Marca o Branding para Pymes y Emprendedores (lección 3)