Diseñar la “personalidad corporativa” de una empresa

Personalidad corporativaEl concepto de personalidad corporativa ha sido tratado en varias ocasiones, aunque no es un término tan usado como identidad corporativa o imagen corporativa. Pero en mi opinión, es un término mucho más completo y adecuado para hablar de lo que proyecta (directa e indirectamente) una empresa y que conforma la imagen que se genera en la mente de los usuarios.

Personalidad corporativa es un concepto que se ajusta muy bien a toda la información que se genera en la web sobre una empresa. Es un concepto que engloba los mensajes que genera la propia organización, el impacto que tienen en prescriptores y líderes de opinión en las redes sociales y finalmente se traduce en comentarios, respuestas, cuestiones que plantean los usuarios y clientes en la conversación que se desarrolla en la web 2.0 (en un post anterior – web 3.0 ¿Dónde está la web? – hacía mención a estas cuestiones y a cómo se debería plasmar eso en páginas web corporativas).

Pues bien, diseñar páginas web corporativas es ahora un reto mayor si queremos recoger en ellas esa personalidad corporativa. No vale ya con plasmar la identidad corporativa (lo que como empresa queremos transmitir: conceptos, valores e información comercial) y tampoco para plasmar la imagen corporativa (logotipo, colores, tipografías…). Porque la empresa actual, si quiere situarse en la vanguardia de la gestión de la imagen, tiene que entender que “su” información es una parte, minúscula y de importancia relativa, de lo que compone su personalidad. Y eso debe reflejarse en la composición de la web, en lo que representa a la empresa.

Ya sé que la web no tiene por qué reflejar la realidad, que es una interpretación que hace la empresa de lo que quiere ser. Pero eso era antes. En la actualidad, no solo vale con parecer bueno, hay que serlo, porque al final te van a descubrir. Como experto en Branding, yo no puedo, yo no quiero, asesorar a mis clientes diciendo que deben “esconder sus miserias”, que deben “engañar” a sus clientes.

Lo que yo pido a mis clientes en cubo-3, cuando diseño la imagen empresarial de una pyme o de un emprendedor, es que me cuenten qué quieren hacer, dónde quieren llegar, a quién quieren vender y con esa información construyo una imagen, una identidad corporativa, que con el tiempo y la interacción con el resto del mundo (usuarios, clientes, líderes de opinión, competencia…) terminará (evolucionará, porque terminar no termina nunca) plasmándose en la personalidad corporativa que impregnará toda la acción comunicativa de la empresa (online y offline).

Fe de erratas

La entrada anterior (Web 3.0 ¿Dónde está la web?) habla de conceptos en los que creo que no me ajusto a la realidad. Cuando yo hablo de web 1.0, 2.0 y 3.0 me refiero a la concepción y programación de las páginas web y no a la www (World Wide Web) que es a lo que suelen hacer referencia estos términos. Gracias a la revisión de Ana Santos, de Eventosfera, que me ha dicho de forma sutil que me estaba metiendo en un charco del que no iba a salir, he comprendido que la entrada estaba “bienintencionada”, pero mal tratada. En un principio he descolgado el post porque era erróneo, pero es mejor mantenerlo y reconocer el error.

Dicho lo cual, me reitero en que la actual programación de las webs (de las páginas) no está dando respuesta a las necesidades que surgen con la integración del mensaje corporativo, de las conversaciones en las redes sociales, de la percepción y reputación que se genera en la blogosfera. Si esto es web 3.0 o no, que lo debatan los expertos.

Web 3.0 ¿Dónde está la web?

(esta entrada ha sido corregida en el post Fe de erratas)

 

Reflexiono sobre el futuro de la web 3.0, la evolución del actual referente en cuanto a web, la web 2.0 o web dinámica. Cuando miro qué es una web 3.0 veo conceptos como la “web semántica”, concepto de difícil explicación. Y creo que sé por qué. Porque nadie sabe cómo incorporar a la programación de la web el valor cualitativo.

Para explicar o justificar lo que voy a decir en las próximas líneas voy a remontarme a la época en que comencé a trabajar de becario, en 1994, en una gran empresa que presumía de estar implantando el modelo empresarial que se dio en llamar “la oficina sin papeles”.

La oficina sin papeles

Por aquel entonces, el correo electrónico era el amo y señor de las comunicaciones (el teléfono fijo, el fax estaban en pleno apogeo, el móvil era poco usado -había uno que se compartía- y el correo era lo más de lo más) y los directivos querían que el papel desapareciera de los escritorios (a pesar de ello las impresoras no paraban de escupir hojas). Pero en la mente y la rutina de los trabajadores, un proyecto se abría con una carpeta en la que se iban incluyendo correos impresos, documentos, fotocopias, faxes, recortes de prensa (trabajaba en el departamento de prensa), fotos o notas a mano. Al final, un montón de papeles se apilaban en carpetas en tu escritorio.

Casi 20 años después, en muchas oficinas se sigue trabajando igual, aunque personas como yo hemos conseguido no imprimir nada a diario y todo nuestro trabajo se concentra en un cuaderno, una tableta y un portátil.

Por otra parte, a partir del año 2000 apareció un concepto nuevo de empresa. La empresa sin oficina.

La empresa sin oficina

Este tipo de empresa (como la mía) basa toda su estrategia empresarial en el éxito de las comunicaciones. Varias personas, varios trabajadores, pueden estar continuamente coordinados (tanto como en una oficina física) a través del teléfono móvil, del chat, del mail… Empresas como BP han instaurado el teletrabajo y la oficina móvil (o desde casa). Trabajadores de medio mundo se reúnen los martes en Madrid, los jueves en Bruselas y el resto de la semana trabajan desde casa o desde un hotel en Tokio. Y coordinados sin problema. A muchos empresarios, a muchos trabajadores, esto puede parecerles ciencia ficción (tanto como no imprimir los documentos) pero puede ser y es una realidad en organizaciones pequeñas y no tan pequeñas (BP tiene 90.000 trabajadores en todo el mundo, aunque no todos ellos pueden acogerse a este tipo de trabajo).

Por tanto, en menos de 20 años hemos pasado de una oficina de máquinas de escribir sin memoria y papeles archivados a no tener oficina y llevar todo en un dispositivo móvil que pesa menos de un kilo.

¿Y por qué digo todo esto? ¿Por qué soy tan paliza? Pues para justificar lo que voy a decir a partir de ahora. Para hablar de la evolución de la web, el objetivo de este post.

La web y su evolución

Web 3.0

En los años 90 (del siglo pasado), la web (si la había) era un sitio que tenía una estructura fija, pensada para durar, estructurada como la empresa, para ser el escaparate virtual de una realidad nada virtual, muy estructurada (departamentos, directores, jefes, subjefes…), muy rígida (cada uno con su función, cada uno con su salario, cada uno con un camino a seguir) e inamovible (empresas que duran 100 años, con marcas sólidas, reputadas…).

En los años anteriores a la crisis económica que hoy nos machaca, la web pasó a ser 2.0, dinámica, con contenidos variables que eran los reyes de la estrategia de los webmasters (de hecho, hoy la estrategia sigue siendo esta). Es la web moderna que hoy conocemos. La que implantan todas las empresas. La que recomiendan todos los gurús. Es una web menos rígida en su estructura y capaz de integrar las nuevas tendencias sociales, la presencia empresarial en las redes, de integrar contenidos de Facebook, Twitter, Google+ o de los blogs o foros creados ad hoc. En definitiva, es una web donde el usuario se integra en una conversación con la empresa (en teoría).

La estrategia de los webmaster corporativos y de los community manager, una figura más prestigiada hoy en día, ha pasado de centrar la importancia y el peso de la web en contenidos y estructuras rígidas, a construir constantemente contenidos sociales que generan relaciones dinámicas que alimentan movimientos web que el algoritmo de Google considera más relevantes para el posicionamiento de la página, el gran objetivo hasta el momento.

¿Pero esto es muy moderno? Es como la oficina sin papeles, pero con oficina. Cuando trabajas en una oficina estás sujeto a un horario y a un espacio físico. En la web 2.0 seguimos sujetos a una web que alimentamos, de forma artificial, y que sigue siendo el referente de los internautas o mejor dicho, el referente que queremos alimentar para que Google nos dé su “vitamina” (así se llama) y nos lleguen las visitas.

Pero la realidad nos dice que la vida no es así. Y que la vida online tampoco tiene por qué serlo. Hasta ahora, habíamos trasladado comportamientos y estructuras del mundo offline en el mundo online. Habíamos trasladado la oficina 1.0 y la 2.0 a la web 1.0 y la 2.0.

La vida no es una suma de espacios cerrados, más o menos comunicados por puertas o ventanas, sino un mundo de relaciones. Somos animales sociales que hacemos negocios, no, que vivimos en comunidad (hacer negocios es parte de la vida, como cazar antílopes es parte de la vida de los leones). Desde hace muchos años, una buena parte del trabajo no se hace en cadenas de montaje, trabajo 1.0. Ahora una gran parte del trabajo se basa en relaciones. ¿Qué sentido tiene, entonces, tener un escaparate? Algunos me podrán decir que eso es Facebook o Twitter. Pero ¿por qué concederle tanta importancia a esas plataformas que hoy son tan populares y que mañana pueden estar pasadas de moda?.

Google, el gran hermano que todo lo indexa, que todo lo parametriza para poder valorarlo y cobrarlo, lo tiene claro. No importa tu web, no importa tu timeline de Twitter, no importa la cantidad de amigos que tengas Facebook, no importa tus fotos en Flirk o tus gustos en Pinterest. Lo que importa son tus relaciones. La interacción de todos los elementos que componen tu personalidad (corporativa) en el mundo online. Eso es lo que valora su algoritmo en última instancia.

Por tanto, la web 3.0 no es una web, es un conjunto de contenidos que ahora se intuyen en algunos “torpes” diseños (lo digo con mucho cariño que soy incapaz de hacer una web y respeto el trabajo de todos los que participan) que intentan agrupar los contenidos comerciales con contenidos sociales, con la opinión de los internautas que participan en los foros, buscando que San Google le conceda el milagro de aparecer en la primera posición en las búsquedas.

Hasta ahora no nos hemos atrevido a quitarnos el corsé de la página web, del dominio www.miempresa.es, de las páginas de aquí estamos y esto es lo que puedes esperar de nosotros. Hasta ahora no he visto a nadie que ponga en duda la web. Bueno, sí, aquellos que no creen, no consideran de utilidad siquiera estar en Internet y por tanto no necesitan una web, ni un perfil social, ni un blog.

La web 3.0 o la “personalidad corporativa”

La web 3.0 es la “no web”. Pero tampoco es el perfil de Twitter, ni la fan page de Facebook, ni el CV de Linkedin… La web 3.0 es la personalidad online de nuestra empresa. Es la imagen de lo que hacemos, de lo que hablamos, de cómo nos relacionamos, de qué piensan de nosotros el resto de los internautas que nos conocen, de cómo son percibidos nuestros productos, nuestros servicios, en definitiva, de nuestra reputación (y dejemos de hablar de reputación online y offline). El responsable de Branding es el personaje más importante de la empresa, porque ahora si que es definitivo para conseguir negocio tener una “personalidad corporativa” pregnante. Hace unos días leía que el community manager es más importante que el director de la empresa. Cierto, porque controla la reputación online de la empresa que es en estos momentos el elemento más relevante del Branding.

Si la web 3.0 es la “no web” eso significa que de alguna manera tenemos que representar la “personalidad corporativa” para que sea percibida por las comunidades con las que interactuamos. Si las relaciones comerciales actuales son conversación (¡qué maravilla!), la web 3.0 tiene que permitir la conversación, pero también la evolución de conceptos y de apariencia de nuestra “personalidad corporativa”. Es necesario construir un paraguas del que cuelguen los conceptos, los mensajes, las relaciones, las conversaciones y que muestre un escaparate de nuestra imagen (no una imagen creada para ser nuestro escaparate), creada en cada nueva relación, en cada nueva forma de ver los contenidos. Un escaparate que evolucione en su aspecto, en sus contenidos en su diseño, con la evolución de nuestra personalidad corporativa.

Si buscamos una imagen o un símil, el caleidoscopio es el elemento más parecido a la web 3.0. Nunca es igual para uno mismo y menos aun para los demás. Cada uno ve con unos ojos diferentes la realidad que le rodea. Más aún si lo que vemos es algo tan complejo como las relaciones sociales.

No sé si estoy desvariando con esta reflexión, pero la Biografía de Facebook me dice que no estoy muy alejado de lo que otros también están pensando. El problema de la Biografía de Facebook es que solo es una parte de la realidad personal, porque no incorpora elementos tan importantes (ahora) como la conversación en Twitter, los pines de Pinterest, las entradas del blog… y muchas, muchas otras cosas que están ahí o que aparecerán en un futuro próximo. La Biografía de Facebook es la personalidad en Facebook de nuestra compañía.

Ahora está en manos de todos aportar claridad e ideas a este concepto de web 3.0 o Personalidad corporativa; a los community manager decir que es importante en la construcción de la personalidad corporativa; a los programadores establecer un nuevo paradigma de “escaparate virtual” que no esté unido a un único elemento como es Facebook; a los diseñadores gráficos trasladar a los colores, las tipografías, los elementos de diseño lo cualitativo de esta personalidad; a los gestores empresariales aceptar las nuevas ideas; a los usuarios construir relaciones como lo hacen y de otras formas diferentes que aparezcan.

En definitiva, Internet y el mundo son dos caras de la misma realidad y hay que construirla cada día para hacerla mejor.

Diseño para pymes y emprendedores, ¿estamos en crisis?

cubo-3 diseño integral y gestión de imagen para pymes y emprendedores Leo y escucho que la crisis puede suponer una merma de la creatividad empresarial; que la crisis hace que las empresas pequeñas y los emprendedores no tienen dinero para gastar en cosas banales como el diseño; que la falta de dinero y de crédito hace que seamos prácticos (pragmáticos) y no invirtamos en cosas innecesarias; leo que la falta de clientes hace que se reduzcan los precios, las oportunidades y que cierren los negocios.

Pero también leo que hay empresas como Apple que ganan mucho dinero; que cada día se ponen en marcha nuevos negocios; escucho que es necesario afinar el tiro para no errarlo; leo que los triunfadores son los que llegan a sus clientes; es más, leo y escucho que triunfa el que piensa en lo que necesita su cliente y no en lo que vende.

Y digo yo, que soy un emprendedor como tú ¿eso no es creatividad?

El éxito se basa en la creatividad.

La creatividad no es un concepto exclusivo de la imagen, del diseño, de la comunicación. La creatividad es un concepto que debe aplicarse a todos y cada uno de los elementos de la empresa. Las pymes y emprendedores necesitan una fuerte dosis de creatividad en la gestión, en los recursos humanos, en la imagen corporativa.

Nosotros, cubo-3, no podemos ayudarte en la gestión contable, en la gestión administrativa, en las cuestiones legales. Pero sí podemos ayudarte en la gestión de la imagen corporativa, en que tu empresa se diferencia de forma clara del resto de las empresas que te rodean, que hacen lo mismo que tú o muy parecido. cubo-3 es un estudio de diseño gráfico, de comunicación corporativa y de arquitectura aplicada a los espacios comerciales o empresariales.

Y además, comprendemos que todo esto no puede ser un lastre para tus cuentas; no puede suponer un problema que se suma al resto de gastos que tienes como empresario. La imagen empresarial y la comunicación corporativa, lo que se llama “Branding” (hacer marca), tienen que ser valores que aporten beneficio a tu empresa. Nunca afectarán directamente a la cuenta de resultados. Nunca harán que haya un flujo de caja directo determinado por tu buena marca. Pero una buena marca hará que tu empresa sea mejor, valga más y con el tiempo ayudará, sin ninguna duda, a vender tus productos o servicios.

Y como de teorías no vive el pequeño empresario, cubo-3 ha desarrollado productos específicos para ti. La caja™ contiene todos los productos y servicios que puede necesitar un emprendedor o una pyme:

  • Diseño de la identidad corporativa para tu negocio
  1. Logotipo
  2. Tarjetas de visita
  3. Papelería
  4. Flyer o tríptico comercial
  5. Perfil en las Redes Sociales (Linkedin, Facebook y Twitter)
  6. Diseño de packaging de 1 a 5 productos
  • Manual de uso de la marca (Manual de Identidad Corporativa)
  • Aplicación de la identidad corporativa a los espacios de trabajo
  1. Aplicación de la imagen a salas de reunión y espacios comunes
  2. Aplicación de la imagen a zonas de trabajo con entre 5 y 20 puestos de trabajo
  3. Asesoramiento sobre la decoración o ambientación de espacios de oficina
  • Manual de uso de la marca en espacios (Libro blanco de espacios)
  • Servicios web
  1. Diseño de una web
  2. Gestión del dominio y del hosting
  3. Actualización trimestral de los contenidos (máximo 20%)
  • Gestión de la imagen corporativa
  1. Definición del posicionamiento estratégico de marca
  2. Plan de acciones de comunicación y marketing
  3. Creación de mensajes para la venta y las relaciones públicas
  4. Asesoramiento sobre la preparación de reuniones importantes con líderes empresariales y líderes institucionales
  5. Actualización semanal de perfiles en las redes sociales
  6. Lanzamiento del negocio y promoción en Internet
  7. Gestión de anuncios en Google Adwords, Facebook anuncios y Línkedin anuncios)

Si te interesa, entra en la web de cubo-3 y busca la caja que se adapta a tus necesidades. Puedes tener la marca de tu empresa por 100 euros al mes.

 

¿Pueden las pymes ir a una feria tradicional?

Construir un stand para una feria es caro y requiere mucha creatividadEn estos días preparo mi asistencia a una feria en Madrid, como visitante, porque en cubo-3 no tenemos recursos para asistir como expositores. Se trata del Salón Miempresa, para pymes y emprendedores, organizado en el Palacio de Congresos de Madrid, en la Plaza de Cuzco.

Al mismo tiempo, preparo la asistencia de uno de mis clientes a una feria de ecommerce que se celebrará el próximo mes y me doy cuenta de la cantidad de preparativos que hay que hacer y de lo elevado del presupuesto para enfrentar una feria con ciertas garantías.

¿Es necesario que una pyme asista a una feria tradicional? ¿Puede dedicar sus recursos a otros canales de marketing?

Desde mi punto de vista, sí. Sin ninguna duda, si una empresa no dispone de recursos para asistir a una feria tradicional, debe dedicar su esfuerzo a otras formas de darse a conocer. Asistir a un evento de estas características requiere una planificación y un esfuerzo que no suele estar al alcance de una pequeña empresa, de un emprendedor. Además, por mucha asistencia que tenga la feria, no garantiza que seas visible para tu público-objetivo. Internet nos permite ser visible con otras formas de marketing menos costosas. Y el bellos the line (la comunicación comercial que no es publicidad) nos ofrece todavía grandes oportunidades como para “obligarnos” a montar un stand en un macroevento.

Pero si se puede, si nuestro presupuesto nos lo permite, una feria puede ser un gran escaparate para nuestra empresa. Sin embargo, debemos tener claro que en una feria vamos a competir con muchos contendientes, grandes y pequeños, y que tenemos que obtener un retorno a nuestra inversión, a través de visibilidad, reuniones, negocio… Por eso, si vas a asistir a una feria, si te planteas que podrías hacer ese esfuerzo, dedica mucho más a pensar cómo vas a destacar, cómo te vas a hacer notar, entre todos los demás.

Sé ambicioso, no pienses nunca “voy a probar”. Los experimentos los debes hacer con gaseosa. Apuesta por hacer algo que sea diferente, en la decoración o montaje de tu stand, en la ambientación y animación durante la feria, en una gran promoción comercial… en aquello que puedas. Si vas a pasar desapercibido, si no tienes algo diferente que aportar, piensa que a tu lado siempre habrá empresas mucho más grandes, con más potencial, y empresas como tú, con mucha mayor creatividad. Tu esfuerzo nunca puede ser en vano.

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