Soy un emprendedor ¿Cómo puedo llegar a mis clientes?

Cómo llegar a mis clientes¡Qué gran pregunta! Eres un emprendedor o una pequeña empresa y tienes una buena idea de negocio, pero no sabes cómo llegar a tus clientes, dónde están, qué mensaje puedo lanzar para que entiendan que soy quien les puede ayudar.

Todo comienza por tener claro lo que haces, lo que necesitan tus posibles clientes y quién se lo está dando actualmente. Esto se llama posicionamiento de empresa. Para saber estos datos, lo mejor es reflexionar y apuntar en un cuadro aquello que son tus Fortalezas (lo que haces mejor que los demás), lo que son tus Debilidades (aquello que no haces tan bien como tu competencia), las Oportunidades (lo que necesitan tus posibles clientes y que tú puedes ofrecer) y las Amenazas (eso que puede hacer que las cosas no salgan como tú esperas). Como ves, esto es un DAFO (Debilidades vs Amenazas, Fortalezas vs Oportunidades). Todo este análisis debes realizarlo tú, con ayuda de expertos en gerencia o con alguien que vea de forma desinteresada (me refiero a que lo vea sin pasiones) para que puedas sacar la mayor cantidad de información posible.

Cuando enfrentes Debilidades vs Amenazas encontrarás que hay algunas Amenazas que se convierten en un serio problema porque se juntan con tus Debilidades. Sin embargo, otras Amenazas o Debilidades no serán mucho problema. Cuando analices Fortalezas vs Oportunidades descubrirás que tienes buenas respuestas a ciertas Oportunidades gracias a tus Fortalezas, mientras que otras no puedes cubrirlas. El siguiente paso es ver qué puedes hacer tú (si hay crisis económica mundial creo que tú no puedes hacer nada) para minimizar las Amenazas (y cubrir tus Debilidades) y maximizar tus Fortalezas para aprovechar las Oportunidades. Escríbelo; este documento, aunque sea breve, será una buena estrategia empresarial.

El siguiente paso es ver si la marca con la que quieres vender tus productos es adecuada para mostrar a tus posibles clientes lo que haces. Ten en cuenta que la marca es lo que perciben las personas cuando van a un lineal, cuando visitan una web, cuando ven un folleto o un escaparate. La marca es lo que recordarán en sus cabezas cuando el consumo de tus productos o servicios sea una experiencia, buena o mala. Para saber si tienes una buena marca debes hacer un trabajo de branding muy similar al que has hecho para obtener el DAFO. Solo que en esta ocasión lo que debes analizar es la marca de los demás, las Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades de las demás marcas, no de sus negocios, de su posicionamiento como marca. Con esto obtendrás una estrategia de branding para tu empresa. No será la mejor, probablemente, pero si será mejor que la actual, porque habrás reflexionado sobre todo esto. Quizá descubras que el nombre que tiene tu negocio (o que quieres poner) no es el más adecuado. Para eso estamos los expertos en Naming. A lo mejor el nombre es bueno, pero el logotipo, los colores, la disposición de los objetos, el diseño de la web no es adecuado, no cuenta de ti (de tu negocio o producto) lo que necesitas.

Pero ¿cómo puedo llegar a mis clientes? Eso es lo único que me importa. No me cuentes que debo pensar, cambiar, pagar…

Ya, sé que eso es lo que te preocupa. Primero, si has realizado el DAFO de tu negocio y el DAFO de tu marca, ya sabes quién son tus clientes, que esperan, qué necesitan, qué les gusta, cómo lo hacen los demás… es mucho ¿verdad?.

Ahora, plantéate las preguntas que quieren ver respondidas y respóndelas. Si sabes qué necesidad tienen, puedes decirle que se la vas a resolver con tu producto o servicio. Si todo el mensaje que lanza tu marca (a través del nombre, logotipo, colores, espacios, web, folletos…) coincide con lo que los clientes demandan, ellos aceptarán tu marca y tus productos. Si sabes quiénes son y qué esperan, podrás realizar una buena campaña de marketing, publicidad, promoción… con un menor coste y un mayor impacto. Si quieres conocer un poco más sobre cómo hacer una buena estrategia de Branding puedes descargarte gratis el libro “Diseño y gestión de la imagen empresarial“.

Eres un pequeño empresario y comienzas a preguntarte ¿necesito un director de Marketing o un director Comercial?

Necesito un director de Marketing o un director ComercialCuando iniciamos un negocio o montamos una empresa con los únicos recursos que nos da nuestra ilusión y nuestros ahorros no nos planteamos si podemos contratar a expertos en cada una de las áreas de la gestión empresarial. Lo más que haremos será reconocer que tenemos una carencia en alguno (o muchos) de los aspectos de dicha gestión, pero los limitados recursos nos dirán que no es posible dar un sueldo a otro cuando, a duras penas, nos llega para tener nuestro propio sueldo.

Pero la realidad es que hay algunos aspectos de la gestión que son clave y que no pueden dejarse en manos inexpertas o, simplemente, sin hacer. Imagínate que no sabes nada de contabilidad o de impuestos y dejas que se pasen los plazos de presentación del IVA, no haces bien las nóminas o no llevas las cuentas de tu empresa con el necesario rigor. Poco vas a tardar en tener problemas.

Si te has dado cuenta de que tienes un buen producto o servicio pero no llegas a tus clientes, no vendes con la facilidad que crees o simplemente, no sabes dónde está tu público objetivo, quizás te hayas planteado la posibilidad de contratar a un director de Marketing o a un director Comercial. Pero si buscas a alguien realmente efectivo, tendrás que comprender que un trabajador experto es caro y exige unos recursos para realizar su trabajo con garantías. Por este motivo, cuando te plantees esa contratación debes plantearte qué recursos tienes para destinar a vender (bueno, no a vender, a facilitar la venta de tus productos o servicios).

Puede que después de un rato de cálculos y de sopesar pros y contras, no tengas muy claro si puedes contratar a un experto o a una empresa que te eche una mano. Pero existen otras alternativas.

Si te cuesta trabajo vender, llegar a tu público pueden existir razones o problemas que tienen que ver más con el Branding que con otras facetas de la gestión empresarial. En algunas ocasiones, la dificultad para conectar con tu público objetivo nace en una mala estrategia de comunicación (también de marketing o comercial). Puede ser que tu marca no aporta lo suficiente para ayudar a vender tus productos o servicios, los canales de comunicación (el canal comercial, los materiales promocionales -folletos, flyers, presentación de empresa o portfolio, el discurso de venta-, la web, las redes sociales…) no están bien definidos o diseñados para convencer a tus clientes, o tu propia marca no transmite los conceptos más apropiados para dar confianza a los posibles compradores de que es la mejor solución a sus necesidades.

Para conseguir una buena marca es necesario plantearse una estrategia de Branding adecuada a tus objetivos, diseñar una buena marca, un buen nombre para tu marca (Naming) y desde ese punto, ir construyendo planes de acción que te permitan llegar a tus públicos objetivos. En esos planes estarán también acciones de Marketing y Comerciales, que podrá poner en marcha el “nuevo director de Marketing”. Aunque si has hecho un buen trabajo, no necesites todavía contratar a nadie y solo tengas que dar un poco de tiempo a tu marca para que atraiga a tus clientes de forma natural. Cuando existan nuevas variables de Marketing o sea necesaria la optimización de procesos, puede que sea el momento de contratar a un director que vuelva a dar otro giro de tuerca a tu gestión empresarial.

¿Y cómo se define una buena estrategia de Branding? Como todo exige profesionalidad y mucha información. Si hasta ahora no la tienes es que no has concedido suficiente valor a esta parte de la gestión empresarial. Puedes comenzar por leer algunos documentos (en este blog encontraras muchos post sobre Branding y te invito a descargarte el libro gratuito “Diseño y gestión de la imagen empresarial“), plantearte muchas preguntas y sobre todo, pensar en aquello que necesitan las personas a las que te quieres dirigir con tus productos o servicios. Piensa que a ellos no les importa lo que tu vendes, solo lo que ellos necesitan. Si eres capaz de comprender qué les puede motivar a comprar, tienes la pieza fundamental de tu “nueva marca”. Y si no lo tienes claro, recurre a profesionales del Branding. Tu marca es demasiado importante como para no prestarle atención.

Diseñar la “personalidad corporativa” de una empresa

Personalidad corporativaEl concepto de personalidad corporativa ha sido tratado en varias ocasiones, aunque no es un término tan usado como identidad corporativa o imagen corporativa. Pero en mi opinión, es un término mucho más completo y adecuado para hablar de lo que proyecta (directa e indirectamente) una empresa y que conforma la imagen que se genera en la mente de los usuarios.

Personalidad corporativa es un concepto que se ajusta muy bien a toda la información que se genera en la web sobre una empresa. Es un concepto que engloba los mensajes que genera la propia organización, el impacto que tienen en prescriptores y líderes de opinión en las redes sociales y finalmente se traduce en comentarios, respuestas, cuestiones que plantean los usuarios y clientes en la conversación que se desarrolla en la web 2.0 (en un post anterior – web 3.0 ¿Dónde está la web? – hacía mención a estas cuestiones y a cómo se debería plasmar eso en páginas web corporativas).

Pues bien, diseñar páginas web corporativas es ahora un reto mayor si queremos recoger en ellas esa personalidad corporativa. No vale ya con plasmar la identidad corporativa (lo que como empresa queremos transmitir: conceptos, valores e información comercial) y tampoco para plasmar la imagen corporativa (logotipo, colores, tipografías…). Porque la empresa actual, si quiere situarse en la vanguardia de la gestión de la imagen, tiene que entender que “su” información es una parte, minúscula y de importancia relativa, de lo que compone su personalidad. Y eso debe reflejarse en la composición de la web, en lo que representa a la empresa.

Ya sé que la web no tiene por qué reflejar la realidad, que es una interpretación que hace la empresa de lo que quiere ser. Pero eso era antes. En la actualidad, no solo vale con parecer bueno, hay que serlo, porque al final te van a descubrir. Como experto en Branding, yo no puedo, yo no quiero, asesorar a mis clientes diciendo que deben “esconder sus miserias”, que deben “engañar” a sus clientes.

Lo que yo pido a mis clientes en cubo-3, cuando diseño la imagen empresarial de una pyme o de un emprendedor, es que me cuenten qué quieren hacer, dónde quieren llegar, a quién quieren vender y con esa información construyo una imagen, una identidad corporativa, que con el tiempo y la interacción con el resto del mundo (usuarios, clientes, líderes de opinión, competencia…) terminará (evolucionará, porque terminar no termina nunca) plasmándose en la personalidad corporativa que impregnará toda la acción comunicativa de la empresa (online y offline).

Web 3.0 ¿Dónde está la web?

(esta entrada ha sido corregida en el post Fe de erratas)

 

Reflexiono sobre el futuro de la web 3.0, la evolución del actual referente en cuanto a web, la web 2.0 o web dinámica. Cuando miro qué es una web 3.0 veo conceptos como la “web semántica”, concepto de difícil explicación. Y creo que sé por qué. Porque nadie sabe cómo incorporar a la programación de la web el valor cualitativo.

Para explicar o justificar lo que voy a decir en las próximas líneas voy a remontarme a la época en que comencé a trabajar de becario, en 1994, en una gran empresa que presumía de estar implantando el modelo empresarial que se dio en llamar “la oficina sin papeles”.

La oficina sin papeles

Por aquel entonces, el correo electrónico era el amo y señor de las comunicaciones (el teléfono fijo, el fax estaban en pleno apogeo, el móvil era poco usado -había uno que se compartía- y el correo era lo más de lo más) y los directivos querían que el papel desapareciera de los escritorios (a pesar de ello las impresoras no paraban de escupir hojas). Pero en la mente y la rutina de los trabajadores, un proyecto se abría con una carpeta en la que se iban incluyendo correos impresos, documentos, fotocopias, faxes, recortes de prensa (trabajaba en el departamento de prensa), fotos o notas a mano. Al final, un montón de papeles se apilaban en carpetas en tu escritorio.

Casi 20 años después, en muchas oficinas se sigue trabajando igual, aunque personas como yo hemos conseguido no imprimir nada a diario y todo nuestro trabajo se concentra en un cuaderno, una tableta y un portátil.

Por otra parte, a partir del año 2000 apareció un concepto nuevo de empresa. La empresa sin oficina.

La empresa sin oficina

Este tipo de empresa (como la mía) basa toda su estrategia empresarial en el éxito de las comunicaciones. Varias personas, varios trabajadores, pueden estar continuamente coordinados (tanto como en una oficina física) a través del teléfono móvil, del chat, del mail… Empresas como BP han instaurado el teletrabajo y la oficina móvil (o desde casa). Trabajadores de medio mundo se reúnen los martes en Madrid, los jueves en Bruselas y el resto de la semana trabajan desde casa o desde un hotel en Tokio. Y coordinados sin problema. A muchos empresarios, a muchos trabajadores, esto puede parecerles ciencia ficción (tanto como no imprimir los documentos) pero puede ser y es una realidad en organizaciones pequeñas y no tan pequeñas (BP tiene 90.000 trabajadores en todo el mundo, aunque no todos ellos pueden acogerse a este tipo de trabajo).

Por tanto, en menos de 20 años hemos pasado de una oficina de máquinas de escribir sin memoria y papeles archivados a no tener oficina y llevar todo en un dispositivo móvil que pesa menos de un kilo.

¿Y por qué digo todo esto? ¿Por qué soy tan paliza? Pues para justificar lo que voy a decir a partir de ahora. Para hablar de la evolución de la web, el objetivo de este post.

La web y su evolución

Web 3.0

En los años 90 (del siglo pasado), la web (si la había) era un sitio que tenía una estructura fija, pensada para durar, estructurada como la empresa, para ser el escaparate virtual de una realidad nada virtual, muy estructurada (departamentos, directores, jefes, subjefes…), muy rígida (cada uno con su función, cada uno con su salario, cada uno con un camino a seguir) e inamovible (empresas que duran 100 años, con marcas sólidas, reputadas…).

En los años anteriores a la crisis económica que hoy nos machaca, la web pasó a ser 2.0, dinámica, con contenidos variables que eran los reyes de la estrategia de los webmasters (de hecho, hoy la estrategia sigue siendo esta). Es la web moderna que hoy conocemos. La que implantan todas las empresas. La que recomiendan todos los gurús. Es una web menos rígida en su estructura y capaz de integrar las nuevas tendencias sociales, la presencia empresarial en las redes, de integrar contenidos de Facebook, Twitter, Google+ o de los blogs o foros creados ad hoc. En definitiva, es una web donde el usuario se integra en una conversación con la empresa (en teoría).

La estrategia de los webmaster corporativos y de los community manager, una figura más prestigiada hoy en día, ha pasado de centrar la importancia y el peso de la web en contenidos y estructuras rígidas, a construir constantemente contenidos sociales que generan relaciones dinámicas que alimentan movimientos web que el algoritmo de Google considera más relevantes para el posicionamiento de la página, el gran objetivo hasta el momento.

¿Pero esto es muy moderno? Es como la oficina sin papeles, pero con oficina. Cuando trabajas en una oficina estás sujeto a un horario y a un espacio físico. En la web 2.0 seguimos sujetos a una web que alimentamos, de forma artificial, y que sigue siendo el referente de los internautas o mejor dicho, el referente que queremos alimentar para que Google nos dé su “vitamina” (así se llama) y nos lleguen las visitas.

Pero la realidad nos dice que la vida no es así. Y que la vida online tampoco tiene por qué serlo. Hasta ahora, habíamos trasladado comportamientos y estructuras del mundo offline en el mundo online. Habíamos trasladado la oficina 1.0 y la 2.0 a la web 1.0 y la 2.0.

La vida no es una suma de espacios cerrados, más o menos comunicados por puertas o ventanas, sino un mundo de relaciones. Somos animales sociales que hacemos negocios, no, que vivimos en comunidad (hacer negocios es parte de la vida, como cazar antílopes es parte de la vida de los leones). Desde hace muchos años, una buena parte del trabajo no se hace en cadenas de montaje, trabajo 1.0. Ahora una gran parte del trabajo se basa en relaciones. ¿Qué sentido tiene, entonces, tener un escaparate? Algunos me podrán decir que eso es Facebook o Twitter. Pero ¿por qué concederle tanta importancia a esas plataformas que hoy son tan populares y que mañana pueden estar pasadas de moda?.

Google, el gran hermano que todo lo indexa, que todo lo parametriza para poder valorarlo y cobrarlo, lo tiene claro. No importa tu web, no importa tu timeline de Twitter, no importa la cantidad de amigos que tengas Facebook, no importa tus fotos en Flirk o tus gustos en Pinterest. Lo que importa son tus relaciones. La interacción de todos los elementos que componen tu personalidad (corporativa) en el mundo online. Eso es lo que valora su algoritmo en última instancia.

Por tanto, la web 3.0 no es una web, es un conjunto de contenidos que ahora se intuyen en algunos “torpes” diseños (lo digo con mucho cariño que soy incapaz de hacer una web y respeto el trabajo de todos los que participan) que intentan agrupar los contenidos comerciales con contenidos sociales, con la opinión de los internautas que participan en los foros, buscando que San Google le conceda el milagro de aparecer en la primera posición en las búsquedas.

Hasta ahora no nos hemos atrevido a quitarnos el corsé de la página web, del dominio www.miempresa.es, de las páginas de aquí estamos y esto es lo que puedes esperar de nosotros. Hasta ahora no he visto a nadie que ponga en duda la web. Bueno, sí, aquellos que no creen, no consideran de utilidad siquiera estar en Internet y por tanto no necesitan una web, ni un perfil social, ni un blog.

La web 3.0 o la “personalidad corporativa”

La web 3.0 es la “no web”. Pero tampoco es el perfil de Twitter, ni la fan page de Facebook, ni el CV de Linkedin… La web 3.0 es la personalidad online de nuestra empresa. Es la imagen de lo que hacemos, de lo que hablamos, de cómo nos relacionamos, de qué piensan de nosotros el resto de los internautas que nos conocen, de cómo son percibidos nuestros productos, nuestros servicios, en definitiva, de nuestra reputación (y dejemos de hablar de reputación online y offline). El responsable de Branding es el personaje más importante de la empresa, porque ahora si que es definitivo para conseguir negocio tener una “personalidad corporativa” pregnante. Hace unos días leía que el community manager es más importante que el director de la empresa. Cierto, porque controla la reputación online de la empresa que es en estos momentos el elemento más relevante del Branding.

Si la web 3.0 es la “no web” eso significa que de alguna manera tenemos que representar la “personalidad corporativa” para que sea percibida por las comunidades con las que interactuamos. Si las relaciones comerciales actuales son conversación (¡qué maravilla!), la web 3.0 tiene que permitir la conversación, pero también la evolución de conceptos y de apariencia de nuestra “personalidad corporativa”. Es necesario construir un paraguas del que cuelguen los conceptos, los mensajes, las relaciones, las conversaciones y que muestre un escaparate de nuestra imagen (no una imagen creada para ser nuestro escaparate), creada en cada nueva relación, en cada nueva forma de ver los contenidos. Un escaparate que evolucione en su aspecto, en sus contenidos en su diseño, con la evolución de nuestra personalidad corporativa.

Si buscamos una imagen o un símil, el caleidoscopio es el elemento más parecido a la web 3.0. Nunca es igual para uno mismo y menos aun para los demás. Cada uno ve con unos ojos diferentes la realidad que le rodea. Más aún si lo que vemos es algo tan complejo como las relaciones sociales.

No sé si estoy desvariando con esta reflexión, pero la Biografía de Facebook me dice que no estoy muy alejado de lo que otros también están pensando. El problema de la Biografía de Facebook es que solo es una parte de la realidad personal, porque no incorpora elementos tan importantes (ahora) como la conversación en Twitter, los pines de Pinterest, las entradas del blog… y muchas, muchas otras cosas que están ahí o que aparecerán en un futuro próximo. La Biografía de Facebook es la personalidad en Facebook de nuestra compañía.

Ahora está en manos de todos aportar claridad e ideas a este concepto de web 3.0 o Personalidad corporativa; a los community manager decir que es importante en la construcción de la personalidad corporativa; a los programadores establecer un nuevo paradigma de “escaparate virtual” que no esté unido a un único elemento como es Facebook; a los diseñadores gráficos trasladar a los colores, las tipografías, los elementos de diseño lo cualitativo de esta personalidad; a los gestores empresariales aceptar las nuevas ideas; a los usuarios construir relaciones como lo hacen y de otras formas diferentes que aparezcan.

En definitiva, Internet y el mundo son dos caras de la misma realidad y hay que construirla cada día para hacerla mejor.

Métodos Logísticos: Un proyecto integral de Branding de cubo-3

Métodos Logísticos, operador logístico especializado en e-commercePocas veces un estudio de branding como cubo-3, con clientes que son emprendedores o pymes, puede desarrollar un trabajo completo para una marca. Y cuando digo completo me refiero a que hemos tratado todos los palos de la creación y de la aplicación de la marca: desde la creación (adaptación en este caso) del logo y toda la identidad corporativa, al desarrollo de la estrategia de comunicación y terminando por la aplicación de la marca a vehículos y espacios.

Nuestro cliente, Métodos Logísticos, un operador logístico especializado en logística para e-commerce (con aplicaciones específicas para el desarrollo de todo el negocio de una tienda online como Smart Logistic -para el movimiento de mercancías-, Smart Delivery -para el empaquetado y la gestión del almacén-, Smart Gestión -para la gestión de proveedores- y Smart Pay -para la gestión del cobro y de las transacciones económicas de un comercio electrónico), nos pidió hace diez meses que nos pusiéramos a trabajar y le ofrecimos la posibilidad de hacer un estudio completo de la marca y planteamos un trabajo a un año vista para el desarrollo de todo el proyecto.

Hoy, diez meses después, nos queda mucho trabajo por hacer porque la construcción de una marca no se detiene nunca, pero hemos avanzado en todos los frentes con un objetivo común: que nuestro cliente crezca y haga realidad sus sueños.

Nuestro reto ahora es estar a la altura de un cliente que ha depositado en nosotros su confianza y que cada día se hace más grande, necesita más apoyo y más creatividad. De momento lo estamos consiguiendo, nos metemos en redes sociales, publicidad en radio, adaptación de espacios a nuevos usos, aplicación de la identidad corporativa a las oficinas, rotulación de vehículos, papelería, bolsas, cajas, regalos navideños… un sin fin de aplicaciones de la marca que nos obligan a estar siempre alerta. ¡Ah, y se me olvidaba, su nueva web, Twitter, Facebook, Google+…!

¿Por qué las pymes y los emprendedores no conceden valor al Branding?

branding corporativo, creación de marca, gestión de imagen corporativa, Madrid, España, cubo-3, diseño de logotipo para pymes y emprendedoresEsta es una buena pregunta. Si hablas con un emprendedor o con un pequeño empresario, notarás que se preocupan más del dominio de la web, de dónde van a situar su tienda, del color de las bolsas, que de la marca. Y no quiero decir que esas otras cuestiones no sean importantes. Simplemente que es empezar la casa por el tejado.

Cuando uno comienza por analizar lo que va a hacer, el sector en el que va a desarrollar su actividad, las características que distinguen su producto-servicio del de su competencia, lo siguiente que tiene que pensar es cómo se va a llamar. Porque es eso, el nombre, lo más importante que tienes que decidir porque es la carta de presentación ante el resto del mundo (al trabajo de buscar nombre se le conoce en la profesión como Naming).

Sigo fijándome en los carteles de muchos comercios y veo que hay poca creatividad y poca profesionalidad en las marcas de la mayoría de las pymes. Muchos siguen utilizando el recurso de añadir el nombre a la profesión, de unir la mitad de dos nombres, de buscar retorcidos juegos de palabras que dificultan el reconocimiento y el recurso.

La marca debe ser sonora, para que pueda ser recordada. Debe ser pregnante, para que pueda ser reconocida. Debe estar trabajada, estudiada, valorada y pensada para que sea la mejor marca que podamos tener para nuestro negocio. Si lo sabes hacer tú, fenomenal (un cliente actual nos dijo una marca que había pensado para su negocio en la primera reunión y le contestamos que lo estudiaríamos, que ya le diríamos que marca era la que le convenía; finalmente, decidimos que era tan buena que no merecía la pena seguir buscando), si no, deja a los profesionales. Es demasiado importante para hacerlo mal. Piensa que una vez que te lances, una vez que comiences ese camino, tu marca será lo que te haga reconocible ante el mundo y cambiar es más costoso que meditar al principio.

Una vez que tengas el nombre, piensa en los elementos que lo acompañarán, el logosímbolo. Y aquí, te recomiendo que consultes con un diseñador profesional. Todos creemos que somos capaces de dibujar un garabato para nuestra marca, pero la realidad es que solemos hacerlo mal. Diseñar es un trabajo que requiere oficio, que requiere práctica, gusto estético y conocimiento de lo que funciona (colores, elementos, líneas, equilibrio de formas…). Si no lo haces bien, malgastarás los primeros meses de tu actividad con una marca inestable, que no queda bien cuando la aplicas a la papelería, la web, las presentaciones…

Y por último, dota de contenido a tu marca. Si tienes un negocio y un producto-servicio que se diferencia de los demás, aplica a la marca los elementos que te hacen diferente. Crea un imaginario alrededor de esa marca. Mensajes, valores, ideas, conceptos que definan tu marca y tu producto. Y cuando tu marca salga a la calle, cuando crees materiales de marketing o de comunicación corporativa, deja que esas ideas, esos valores, se reflejen en lo que cuentas, en lo que escribes.

Con todo esto, tendrás una marca bien construida, sólida, resistente. Y no te preocupes si un año después hay algo que debes retocar, si hay un mensaje que ya no vale, un color que debes aclarar, un trazo que hay que suavizar. Eso es natural. Todos crecemos. Tu marca también. Y lo que hoy nos queda bien, mañana no tiene cabida en nuestro armario.

Si quieres saber más sobre como construir una marca te recomiendo que leas los post:

Cómo realizar una correcta Gestión de la Imagen de Marca o Branding para Pymes y Emprendedores (lección 1)

Cómo realizar una correcta Gestión de la Imagen de Marca o Branding para Pymes y Emprendedores (lección 2)

Cómo realizar una correcta Gestión de la Imagen de Marca o Branding para Pymes y Emprendedores (lección 3)

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