Web 3.0 ¿Dónde está la web?

(esta entrada ha sido corregida en el post Fe de erratas)

 

Reflexiono sobre el futuro de la web 3.0, la evolución del actual referente en cuanto a web, la web 2.0 o web dinámica. Cuando miro qué es una web 3.0 veo conceptos como la “web semántica”, concepto de difícil explicación. Y creo que sé por qué. Porque nadie sabe cómo incorporar a la programación de la web el valor cualitativo.

Para explicar o justificar lo que voy a decir en las próximas líneas voy a remontarme a la época en que comencé a trabajar de becario, en 1994, en una gran empresa que presumía de estar implantando el modelo empresarial que se dio en llamar “la oficina sin papeles”.

La oficina sin papeles

Por aquel entonces, el correo electrónico era el amo y señor de las comunicaciones (el teléfono fijo, el fax estaban en pleno apogeo, el móvil era poco usado -había uno que se compartía- y el correo era lo más de lo más) y los directivos querían que el papel desapareciera de los escritorios (a pesar de ello las impresoras no paraban de escupir hojas). Pero en la mente y la rutina de los trabajadores, un proyecto se abría con una carpeta en la que se iban incluyendo correos impresos, documentos, fotocopias, faxes, recortes de prensa (trabajaba en el departamento de prensa), fotos o notas a mano. Al final, un montón de papeles se apilaban en carpetas en tu escritorio.

Casi 20 años después, en muchas oficinas se sigue trabajando igual, aunque personas como yo hemos conseguido no imprimir nada a diario y todo nuestro trabajo se concentra en un cuaderno, una tableta y un portátil.

Por otra parte, a partir del año 2000 apareció un concepto nuevo de empresa. La empresa sin oficina.

La empresa sin oficina

Este tipo de empresa (como la mía) basa toda su estrategia empresarial en el éxito de las comunicaciones. Varias personas, varios trabajadores, pueden estar continuamente coordinados (tanto como en una oficina física) a través del teléfono móvil, del chat, del mail… Empresas como BP han instaurado el teletrabajo y la oficina móvil (o desde casa). Trabajadores de medio mundo se reúnen los martes en Madrid, los jueves en Bruselas y el resto de la semana trabajan desde casa o desde un hotel en Tokio. Y coordinados sin problema. A muchos empresarios, a muchos trabajadores, esto puede parecerles ciencia ficción (tanto como no imprimir los documentos) pero puede ser y es una realidad en organizaciones pequeñas y no tan pequeñas (BP tiene 90.000 trabajadores en todo el mundo, aunque no todos ellos pueden acogerse a este tipo de trabajo).

Por tanto, en menos de 20 años hemos pasado de una oficina de máquinas de escribir sin memoria y papeles archivados a no tener oficina y llevar todo en un dispositivo móvil que pesa menos de un kilo.

¿Y por qué digo todo esto? ¿Por qué soy tan paliza? Pues para justificar lo que voy a decir a partir de ahora. Para hablar de la evolución de la web, el objetivo de este post.

La web y su evolución

Web 3.0

En los años 90 (del siglo pasado), la web (si la había) era un sitio que tenía una estructura fija, pensada para durar, estructurada como la empresa, para ser el escaparate virtual de una realidad nada virtual, muy estructurada (departamentos, directores, jefes, subjefes…), muy rígida (cada uno con su función, cada uno con su salario, cada uno con un camino a seguir) e inamovible (empresas que duran 100 años, con marcas sólidas, reputadas…).

En los años anteriores a la crisis económica que hoy nos machaca, la web pasó a ser 2.0, dinámica, con contenidos variables que eran los reyes de la estrategia de los webmasters (de hecho, hoy la estrategia sigue siendo esta). Es la web moderna que hoy conocemos. La que implantan todas las empresas. La que recomiendan todos los gurús. Es una web menos rígida en su estructura y capaz de integrar las nuevas tendencias sociales, la presencia empresarial en las redes, de integrar contenidos de Facebook, Twitter, Google+ o de los blogs o foros creados ad hoc. En definitiva, es una web donde el usuario se integra en una conversación con la empresa (en teoría).

La estrategia de los webmaster corporativos y de los community manager, una figura más prestigiada hoy en día, ha pasado de centrar la importancia y el peso de la web en contenidos y estructuras rígidas, a construir constantemente contenidos sociales que generan relaciones dinámicas que alimentan movimientos web que el algoritmo de Google considera más relevantes para el posicionamiento de la página, el gran objetivo hasta el momento.

¿Pero esto es muy moderno? Es como la oficina sin papeles, pero con oficina. Cuando trabajas en una oficina estás sujeto a un horario y a un espacio físico. En la web 2.0 seguimos sujetos a una web que alimentamos, de forma artificial, y que sigue siendo el referente de los internautas o mejor dicho, el referente que queremos alimentar para que Google nos dé su “vitamina” (así se llama) y nos lleguen las visitas.

Pero la realidad nos dice que la vida no es así. Y que la vida online tampoco tiene por qué serlo. Hasta ahora, habíamos trasladado comportamientos y estructuras del mundo offline en el mundo online. Habíamos trasladado la oficina 1.0 y la 2.0 a la web 1.0 y la 2.0.

La vida no es una suma de espacios cerrados, más o menos comunicados por puertas o ventanas, sino un mundo de relaciones. Somos animales sociales que hacemos negocios, no, que vivimos en comunidad (hacer negocios es parte de la vida, como cazar antílopes es parte de la vida de los leones). Desde hace muchos años, una buena parte del trabajo no se hace en cadenas de montaje, trabajo 1.0. Ahora una gran parte del trabajo se basa en relaciones. ¿Qué sentido tiene, entonces, tener un escaparate? Algunos me podrán decir que eso es Facebook o Twitter. Pero ¿por qué concederle tanta importancia a esas plataformas que hoy son tan populares y que mañana pueden estar pasadas de moda?.

Google, el gran hermano que todo lo indexa, que todo lo parametriza para poder valorarlo y cobrarlo, lo tiene claro. No importa tu web, no importa tu timeline de Twitter, no importa la cantidad de amigos que tengas Facebook, no importa tus fotos en Flirk o tus gustos en Pinterest. Lo que importa son tus relaciones. La interacción de todos los elementos que componen tu personalidad (corporativa) en el mundo online. Eso es lo que valora su algoritmo en última instancia.

Por tanto, la web 3.0 no es una web, es un conjunto de contenidos que ahora se intuyen en algunos “torpes” diseños (lo digo con mucho cariño que soy incapaz de hacer una web y respeto el trabajo de todos los que participan) que intentan agrupar los contenidos comerciales con contenidos sociales, con la opinión de los internautas que participan en los foros, buscando que San Google le conceda el milagro de aparecer en la primera posición en las búsquedas.

Hasta ahora no nos hemos atrevido a quitarnos el corsé de la página web, del dominio www.miempresa.es, de las páginas de aquí estamos y esto es lo que puedes esperar de nosotros. Hasta ahora no he visto a nadie que ponga en duda la web. Bueno, sí, aquellos que no creen, no consideran de utilidad siquiera estar en Internet y por tanto no necesitan una web, ni un perfil social, ni un blog.

La web 3.0 o la “personalidad corporativa”

La web 3.0 es la “no web”. Pero tampoco es el perfil de Twitter, ni la fan page de Facebook, ni el CV de Linkedin… La web 3.0 es la personalidad online de nuestra empresa. Es la imagen de lo que hacemos, de lo que hablamos, de cómo nos relacionamos, de qué piensan de nosotros el resto de los internautas que nos conocen, de cómo son percibidos nuestros productos, nuestros servicios, en definitiva, de nuestra reputación (y dejemos de hablar de reputación online y offline). El responsable de Branding es el personaje más importante de la empresa, porque ahora si que es definitivo para conseguir negocio tener una “personalidad corporativa” pregnante. Hace unos días leía que el community manager es más importante que el director de la empresa. Cierto, porque controla la reputación online de la empresa que es en estos momentos el elemento más relevante del Branding.

Si la web 3.0 es la “no web” eso significa que de alguna manera tenemos que representar la “personalidad corporativa” para que sea percibida por las comunidades con las que interactuamos. Si las relaciones comerciales actuales son conversación (¡qué maravilla!), la web 3.0 tiene que permitir la conversación, pero también la evolución de conceptos y de apariencia de nuestra “personalidad corporativa”. Es necesario construir un paraguas del que cuelguen los conceptos, los mensajes, las relaciones, las conversaciones y que muestre un escaparate de nuestra imagen (no una imagen creada para ser nuestro escaparate), creada en cada nueva relación, en cada nueva forma de ver los contenidos. Un escaparate que evolucione en su aspecto, en sus contenidos en su diseño, con la evolución de nuestra personalidad corporativa.

Si buscamos una imagen o un símil, el caleidoscopio es el elemento más parecido a la web 3.0. Nunca es igual para uno mismo y menos aun para los demás. Cada uno ve con unos ojos diferentes la realidad que le rodea. Más aún si lo que vemos es algo tan complejo como las relaciones sociales.

No sé si estoy desvariando con esta reflexión, pero la Biografía de Facebook me dice que no estoy muy alejado de lo que otros también están pensando. El problema de la Biografía de Facebook es que solo es una parte de la realidad personal, porque no incorpora elementos tan importantes (ahora) como la conversación en Twitter, los pines de Pinterest, las entradas del blog… y muchas, muchas otras cosas que están ahí o que aparecerán en un futuro próximo. La Biografía de Facebook es la personalidad en Facebook de nuestra compañía.

Ahora está en manos de todos aportar claridad e ideas a este concepto de web 3.0 o Personalidad corporativa; a los community manager decir que es importante en la construcción de la personalidad corporativa; a los programadores establecer un nuevo paradigma de “escaparate virtual” que no esté unido a un único elemento como es Facebook; a los diseñadores gráficos trasladar a los colores, las tipografías, los elementos de diseño lo cualitativo de esta personalidad; a los gestores empresariales aceptar las nuevas ideas; a los usuarios construir relaciones como lo hacen y de otras formas diferentes que aparezcan.

En definitiva, Internet y el mundo son dos caras de la misma realidad y hay que construirla cada día para hacerla mejor.

Comunicación para pymes y emprendedores, en Facebook

Tranquilos, no nos trasladamos. Como sabéis, las redes se apoyan unas a otras e interactúan bien con los blogs. Por eso he decidido abrir una fan page del Blog en Facebook. Es una forma de aportar contenido a mi perfil en la red social, acercar los contenidos a otros públicos y, porqué no decirlo, acercar más público a este blog.

Si te apetece visita la página, encontrarás lo que aquí se publica y otras muchas cosas más.

Bienvenidos a …

Ignacio Jaén, cubo-3, comunicación para pymes y emprendedores,

Internet es el presente

“… Intenet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Internet es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas. Internet es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo…”

Alex de la Iglesia, discurso de los Premios Goya 2011

Reputación online, crisis de reputación online y buenas prácticas

El día 26 de enero asistí, con grata sorpresa, al Community Manager Live! IV, en el Centro de Innovación del BBVA, en la Plaza de Santa Bárbara de Madrid. Un coloquio al que asistieron como ponentes José Llinares, especialista en SEO y Social Media en la agencia de publicidad digital Nurun, y Santiago Pérez, CTO y Socio Fundador de Yunait.com, dos expertos en SEO y en Social Media que nos hablaron de lo que uno de ellos bautizó como SEOcial Media.

En el CML analizaron las convergencias entre el SEO y el Social Media en un acto dinámico y entretenido, en el que el público participó muy activamente puesto que estaba compuesto por usuarios y expertos en ambos temas. Los ponentes nos mostraron en unas cuantas pinceladas como está el panorama del SEO y del Social Media y algunas claves (me imagino que no las más relevantes) de su trabajo. Uno de los que más me sorprendió fue el de que muchas de las tácticas se hacen por intuición, ante la imposibilidad de comprobar con modelos las teorías (me resultó curioso porque estoy leyendo el libro de Eduardo Punset “El viaje al poder de la mente” y explica que la intuición es una de las más poderosas herramientas para la toma de decisiones correctas).

Durante el turno de preguntas alguien preguntó y alguien contestó (no eran los ponentes). De la conversación entre ambos extraje una conclusión que he sesgado conscientemente para poder hablar sobre lo que me interesa: las buenas prácticas empresariales (por esta licencia pido disculpas a los que asistieron si no se ven reflejados en esta explicación).

El planteamiento en una crisis de reputación online (para algunos) es resolver el problema de imagen de la empresa que se ha producido en la red cuando se producen críticas a un producto o servicio. Hasta ahí, no hay diferencias con lo que nosotros hacemos cuando estamos en el comité de crisis de una empresa (normalmente desde el punto de vista de la imagen y la comunicación offline). La sorpresa me llegó durante el Community Manager cuando uno de los participantes en el coloquio expresó su forma de actuar cuando se encuentra en una crisis. El objetivo es (independientemente del motivo) “acallar el clamor popular”, es decir, eliminar de la primera y segunda página de Google las malas reacciones de tus clientes (sus clientes). Esta es la típica táctica del marketing político. Me sonó a reacción del gabinete de imagen del político conservador al que acaban de pillar con un joven en la cama en plena campaña electoral.

Para mi es un error. Creí que había dejado de ser una práctica en el “buen SEO o Social Manager”. Pensé que como Google no olvida la mejor forma de cuidar la reputación online de una empresa era ser abierto, colaborador y respetuoso con sus clientes o seguidores (eso he leído en algunos manuales). Desde luego, yo lo tengo claro. Lo aprendí de Jesús Timoteo, catedrático de periodismo en la Universidad Complutense, profesor, jefe y maestro, sobre todo maestro, durante algunos años.

De los muchos años que estuve con él aprendí que errar es humano y mentir también (puede que mucho más). Pero que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo y si tienes que elegir, es mejor ser cojo que mentiroso. Porque a nadie se le crucifica por ser cojo, pero sí por ser mentiroso (y eso en una empresa puede ser un problema de imagen muy grave).

En definitiva, cuando hay una crisis de imagen hay que reconocer lo que se ha hecho mal (porque todos nos equivocamos) y ofrecer colaboración, ayuda y recursos para poner solución. Puede que de esa forma, los comentarios críticos no solo se vayan al fondo de las búsquedas de Google, sino que puede que esos mismos que critican alaben tus buenas prácticas empresariales y se conviertan en fervientes seguidores (y si no me crees busca el caso de DELL en la web). Puede que esté equivocado, puede que tuviera razón el experto en Social Media que ayer hablaba en el Community Manager, si es así te pido disculpas por ofrecerte un consejo erróneo.

Presentación sobre promoción de actos de relaciones públicas

El 10 de diciembre ofrecí una clase en el Curso Superior de Protocolo que ofrece el IFE (Instituto para la Formación Empresarial) de la Cámara de Comercio de Madrid. En la clase expliqué a los alumnos cómo promocionar actos de relaciones públicas, pero sobre todo, porqué se deben promocionar. Para mi un acto de relaciones públicas empresarial es un acto de comunicación y por lo tanto tiene un sentido estratégico. No sé si este contenido es de interés para ti, pero si algún alumno ha seguido mi blog a raíz de la conferencia, puede ser de utilidad para él tener la presentación.

Visibilidad, cómo gestionar la reputación en Internet

Hace pocos días me topaba en Internet con este libro “Visibilidad, cómo gestionar la reputación en Internet“, de Cristina Aced, Neus Arqués, Magali Benítez, Bel Llodrá y Eva Sanagustín, publicado en la editorial Gestión 2000. Leí el primer capítulo que estaba con acceso gratuito en la red y me di cuenta de que era un texto interesante sobre un tema que aún es terreno por explorar para mi.libro visibilidad, reputación en internet, como gestionar la visibilidad en Internet, Gestión de la imagen de pymes y emprendedores

Visibilidad es un libro sobre la necesidad que tenemos hoy en día de tener repercusión y reconocimiento en nuestras acciones, seamos personas o empresas, y cómo Internet es un escenario maravilloso para conseguir que nuestro mensaje, nuestra imagen, nuestros productos se expongan a la opinión de los demás. Hoy en día estamos sometidos a más impactos publicitarios de los que podemos asumir y nuestra capacidad de atención ya no es la misma. En este entorno de saturación, dicen las autoras, resulta imprescindible ser visibles ante nuestro público potencial para que nos tenga en cuenta a la hora de tomar sus decisiones de compra.

Las autoras, profesionales especializadas en el marketing y la reputación en Internet, han querido hacer un repaso a la visibilidad en Internet a través del análisis detallado de la blogosfera, las redes sociales, la viralidad, la reputación distribuida o la gestión de crisis online. El libro es adecuado para los neófitos como yo, pues profundiza en el tema de la reputación y la visibilidad hasta el punto de convencernos de la necesidad y darnos unas pautas de cómo hacer este trabajo, pero sin llegar a dar una lección académica, pues no creo que sea la intención. Para los más expertos, será un buen motivo de debate, de profundización y de diálogo con las autoras, pues el análisis global permite estar de acuerdo y en desacuerdo sin que ello sea una contradicción. Además, para predicar con el ejemplo como no podía ser de otro modo, han abierto un hay un grupo en Facebook promovido por las autoras donde puedes participar en el debate y aportar nuevos enfoques que nos ayuden a todos.

En definitiva, un libro muy interesante incluso a pesar de los veinte euros que cuesta en las librerías.

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