Hablar es fácil. Comunicar no lo es, ni mucho menos

El tema de los mineros chilenos comienza a ser de libro para explicar lo difícil que es gestionar la imagen pública. No es la primera vez que el éxito (ojalá no venga por situaciones como la vivida en la Mina San José) se transforma en un trago difícil de digerir. Boxeadores, estrellas adolescentes del cine y la televisión, cantantes de carrera meteórica, han llenado las portadas de las revistas, de los diarios y los minutos de televisión para, finalmente, terminar su carrera de mala manera.

La imagen de una persona adquiere muchas facetas cuando se expone a los medios de comunicación de masas y no es nada fácil ofrecer siempre la mejor cara en todas y cada una de las facetas. Si a esto le añadimos que la envidia es inherente a la condición humana, no es difícil entender que los “héroes” tarde o temprano son atacados o desmitificados.

Los profesionales que asesoraron a los mineros chilenos quisieron, con muy buen criterio, alertar de estos peligros, pero no ha sido suficiente. Cuando asesorábamos a nuestros clientes en los media training, nuestro principal objetivo era conseguir que entendieran ese riesgo, lo dañino que es el mal uso de nuestra imagen pública (en esos casos era para su propia compañía) y siempre les recomendábamos que, ante una situación de riesgo para la imagen, pensasen de forma automática en una respuesta que permitiera minimizar el impacto. Lo siguiente que debían hacer era llamar a los profesionales de la comunicación con los que contaban, para que tomasen las decisiones más oportunas.

En el caso de estos trabajadores chilenos, ni tienen la oportunidad, ni los conocimientos para ello, por lo que será muy difícil que gestionen bien su imagen. 

Como sacar partido a los héroes desde la publicidad

Hoy comentaba con Aquiles Torres la emoción que está viviendo el pueblo chileno tras ver a sus mineros salir sanos y salvos de la mina Santa Fé.

Pero lo que más me ha llamado la atención de lo que me comentaba es la utilización que están haciendo de estas personas los políticos, los medios de comunicación y las empresas. A la salida de la mina les esperaban las familias, pero también los políticos para fotografiarse junto a ellos, captando horas de emisión televisiva que de ninguna otra forma hubieran podido conseguir.  Aprovechar la popularidad de los demás, es la forma que tienen de aumentar la suya (la del presidente chileno ha crecido constantemente desde que se inició el rescate). Ahora, comenzarán los viajes con los mineros para “contar” su historia. Seguro que olvidan hablar de las pésimas condiciones laborales o de las dificultades que tienen para mantener a sus familias.

Otra forma de sacar partido a los héroes es colmarlos de regalos. Las marcas de comida o ropa de Chile ya se han apresurado a mandar sus obsequios para los “recién salidos”. Incluso la todopoderosa Apple les mandó en su día unos iPod para que pasaran las largas horas de espera.
No son los únicos. El Real Madrid, una empresa minera griega que les ha regalado un viaje por el Mediterráneo, etc. Hasta unos calzoncillos con la bandera de Chile.
No está mal pensado. Eso se llama publicidad gratuita y asociada a una buena causa. Es como las cestas que dejan en los hospitales para los recién nacidos que tienen muestras de productos para bebes. Su coste es ínfimo para la marca, pero su impacto es muy rentable. 
Y con esto, por supuesto, no quiero desdeñar los regalos de las marcas, no soy tan hipócrita. Sólo quiero que todos conozcamos las armas con las que jugamos a este juego. De esa forma, embaucarnos unos a otros será más difícil.

Los mineros atrapados en Chile reciben media training

Cuando las noticias sobre la salida de los mineros atrapados en Chile se precipitan, Aquiles Torres, amigo y chileno (aunque vive en España) ha escrito este texto sobre la formación que están recibiendo los mineros para atender a los medios de comunicación tras su salida.

 Aquí reproduzco su texto:

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Los mineros atrapados en Chile en la mina
San José reciben cursos para aprender a enfrentar a la prensa
Especialista en Comunicación Corporativa.
El 5 de agosto de 2010 saltó la noticia: en la mina San José, a 830 kilómetros al norte de Santiago, la capital de Chile, 33 mineros resultaron atrapados tras un derrumbe.
Los primeros días todos se esperaban lo peor, pero 17 días después se supo que todos seguían con vida y en buen estado de salud. Desde entonces este hecho se ha transformado en un acontecimiento que, probablemente, en un futuro próximo, servirá para escribir libros y producir películas.
En los terrenos de la mina San José se ha montado un campamento que cada día ha ido creciendo formado por una población cada día más numerosa: familiares, compañeros de trabajo, vendedores ambulantes, videntes, sacerdotes católicos y pastores evangélicos, pícaros y hombres de buena fe, periodistas nacionales e internacionales y, por supuesto, políticos en busca de votos y reputación, y hasta “famosos y famosillos” en busca de cuota de popularidad.
Ahora, a pocos días de iniciar el rescate final, el campamento es un hervidero de emociones. Los sicólogos que han atendido a los mineros han dicho que los 33 que entraron a la mina saldrán siendo hombres diferentes. Aseguran que la experiencia les cambiará su actitud ante la vida.
¿Qué les espera?
¿Cómo será su comportamiento ante la realidad exterior, y sobre todo frente a los medios de comunicación, cuando comprueben que se han transformado en celebridades por este zigzag que les ha deparado la vida?
Previendo esta situación, con muy buen criterio, además de atención psicológica, les han comenzado a preparar para que aprendan a enfrentar  a los medios de comunicación que los requieran. Hace algunos días un periódico informaba que el equipo de psicólogos les estaba impartiendo clases de oratoria y relaciones públicas a los mineros. Agregaban que, incluso, hay un periodista que les está enseñando a manejar las entrevistas, a sentirse cómodos frente a los micrófonos y las cámaras, y a no responder más allá de lo que ellos quieran responder
Sabia decisión.
Este tipo de cursos y entrenamientos teórico prácticos, son los que realizan periódicamente los políticos, empresarios, actores, deportistas y, en general,  hombres y mujeres que están expuestos  a ser contactados por los profesionales de los medios de comunicación en su vida diaria.
En las multinacionales de la energía, donde yo trabajé durante 20 años, les llaman “Media Training” ; durante este período de tiempo organizamos cursos de “Media Training” para más de un par de cientos de ejecutivos medios y altos.
En las llamada empresas sobresalientes, sean grandes o pequeñas, este tipo de cursos son considerados de prevención, por si en una coyuntura determinada, ante una situación de crisis, sus ejecutivos tuvieren que enfrentarse con la prensa, aunque en la realidad el único autorizado para hacerlo es el llamado “portavoz” que, generalmente, dirige el departamento de comunicación.  
Durante todos estos años pude comprobar que estos cursos era de gran ayuda no sólo para la empresa, sino que también para los empleados que asistían a ellos, porque éstos no sólo mejoraban notablemente la calidad de su comunicación, sino que también los hacía más competitivos que aquellos que no accedían a este tipo de entrenamientos.
Estos ejecutivos, generalmente con carreras técnicas superiores, suelen tener una imagen deformada y contaminada de los periodistas. Los ven como enemigos de sus empresas.  Piensan que éstos sólo se les acercan para conseguir carnaza. Sin embargo, después de asistir a estos cursos, la mayoría de ellos cambiaba de opinión y comenzaban a verlos como lo que en realidad son, como profesionales como ellos, que venden a sus públicos noticias.
Cuando entendían esta circunstancia se daban cuenta que los periodistas no son ni sus amigos ni sus enemigos, sino simplemente unos profesionales que trabajan para unas empresas tan importantes como las suyas, cuya función es informar a la opinión pública transformando contenidos informativos en noticias, y que la fórmula más conveniente es negociar con ellos.
En países como Estados Unidos y Gran Bretaña esta negociación se denomina “business to business”, gestión que rinde excelentes beneficios tanto a las empresas como a los medios de comunicación. Ojala a los mineros también les produzca buenos beneficios.

Más información en: 33 vidas bajo tierra

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