El Rey y su viaje: Una disculpa de manual de crisis

Esta semana ha habido mucho revuelo y muchos comentarios y análisis relacionados con la Casa Real. Primero con el accidente de Froilán por la “inconsciencia” de su padre. Pero que se puede pedir. Y segundo, con el viaje del Rey a cazar elefantes, destapado por una caída con operación.

Mucho se ha hablado sobre si el Rey puede o no ir a donde quiera y cuando quiera. Opiniones personales a parte, a mi lo que me interesa no es si está bien cazar elefantes o si el Rey puede irse de viaje de placer, sino que se ha disculpado y cómo lo ha hecho. Por que desde el punto de vista de mi profesión, todo esto ha sido una crisis de comunicación y en estas ocasiones hay que aplicar el Manual de Crisis de Comunicación.

Durante unos cuantos días, la reputación de la Casa Real se ha visto afectada y para restituirla es necesario realizar una serie de acciones encaminadas a restablecer las aguas a su cauce.

La primera, pasa por reducir al máximo las especulaciones y para ello es imprescindible hacer fluir información “oficial” (es decir, de la mano de los portavoces de la Institución). En este caso, Casa Real no ha sido muy explícita, pero si fue lo suficientemente rápida como para informar de lo ocurrido (sin muchos detalles) y para coordinarse con las diferentes Autoridades (Gobierno, Oposición, Familiares…) y ofrecer una versión “sin fisuras” de lo ocurrido. La crisis se hubiera acrecentado si el Gobierno hubiera afirmado que desconocía el viaje o sus detalles (en ningún momento se ha afirmado que los conociera, pero se ha dado la sensación de que estaban informados “lo suficiente”).

Lo segundo, es estar del lado de las víctimas, aunque en esta ocasión sea del lado del Rey (que es el que ha provocado la crisis). Hacer pasar a Juan Carlos I como víctima, como damnificado, gracias a las comunicaciones de la clínica donde ha estado ingresado y atendido, a las declaraciones de los familiares y de las autoridades que le visitaban, ha reducido la negatividad de su actuación (desde el punto de vista de Comunicación). Todos los que pasaban ante los micrófonos de los informadores apostados en la clínica enviaban el mismo mensaje “el Rey se recupera, está mejor, evoluciona bien…”.

Y en tercer lugar, aunque es la parte más importante, la disculpa. Y en esto, Casa Real ha estado impecable, de manual. Porque la disculpa ha de ser en vivo, con el máximo responsable a la cabeza y sincera (o aparentemente sincera). Yo creo que en este caso, el Rey ha dado la talla contestando a la primera pregunta (por cortesía) pero dejando claro que allí estaba para dejarse retratar mientras se disculpaba ante los españoles. Podremos creerle, podremos compartir, perdonarle o crucificarle, pero su actuación ha sido de libro. Ante una crisis de comunicación como esta, la disculpa es fundamental porque errar en algún momento es inevitable, pagar por lo que se ha hecho es de justicia, pero si encima se es soberbio y no se quiere reconocer el error, te conviertes en un blanco perfecto para todos. Pierdes los apoyos, te quedas solo y tus enemigos (o los afectados) tienen argumentos para atacarte sin piedad (y merecidamente).

Así que, ayer cuando puso el telediario y vi al Rey disculparse pensé, tengo un caso perfecto de cómo se debe gestionar una crisis de comunicación.

Organizaciones: respuesta a las necesidades del individuo

Este es el tercero de la serie de cinco post sobre el Sistema de Consumo y la importancia del Branding en el acto de consumir.

Lo primero que debo puntualizar es que creo sinceramente que el Sistema de Consumo va más allá de lo que es la relación entre empresas productoras de bienes y servicios y sus clientes. El Sistema de Consumo incluye todo tipo de organizaciones que ofrecen productos, servicios e ideas, por lo que en el mercado se encuentran consumidores con ONG’s (de ayuda, partidos políticos, Iglesias, sindicatos, ideológicas…), Instituciones públicas (regionales, nacionales, supranacionales) y, por supuesto, empresas cuyo interés es vender y obtener un beneficio económico.

Aunque la Naturaleza puede ofrecer a una buena parte de la población mundial recursos necesarios para resolver sus necesidades sin contraprestación económica (no de forma gratuita, porque pagamos un precio por coger prestados recursos de la Naturaleza), la realidad es que la mayoría (cada vez más, lamentablemente) de la población accede a los recursos (bienes, servicios e ideas) a través de organizaciones que obtienen un lucro de la relación con los individuos. ¡Ojo, esto no quiere decir que sea ilícito, ni mucho menos! También los individuos obtienen un beneficio de esta relación, aunque si que es cierto, que una parte del sistema (esa contra la que luchan en la actualidad los “indignados” del mundo) es alienante para los individuos, genera tensiones y conflictos (algunos muy graves) y, desde luego, solamente hace “felices” a los que tienen el control.

Pero volviendo al plano teórico, las organizaciones son las que proporcionan la inmensa mayoría de los productos (bienes, servicios e ideas) que el individuo necesita para resolver sus necesidades en busca de la felicidad (no olvidemos que es un ser social y por tanto busca resolver sus necesidades dentro de una sociedad). Para proporcionar esto, las organizaciones disponen, en mayor o menor medida, de:

  • Sistemas de producción: recursos materiales, tecnológicos, intelectuales y humanos con los que producir.
  • Sistemas de comercialización: adaptación de la oferta a las características del mercado en el que se ofrece.
  • Sistemas de Comunicación: recursos para hacer llegar la oferta al mercado y diferenciarse de otras opciones de que dispone el consumidor.

Por tanto, lo que llega al individuo, la oferta, se compone de tres partes que forman un todo:

  • el producto (bien, servicio o idea),
  • el formato (la adaptación formal del producto a lo que va a ser mejor aceptado por el individuo)
  • el valor añadido (el valor emocional que ofrece la organización como diferenciación)

Lo primero y lo segundo pueden ser percibidos a través de los sentidos por parte de los individuos, mientras que lo tercero es percibido a través de la comunicación que se establece entre el individuo y el producto, a través de los envases, la publicidad, la recepción visual y auditiva de contenidos adicionales… y, fundamentalmente y aunque nos parezca mentira, a través de “la marca”. La marca es, en palabras de Joan Costa, “lo que queda en la memoria cuando todo ha sido dicho, hecho y consumido”.

La marca, de la que hablaremos más tarde, supone el valor añadido emocional que permite la diferenciación entre productos aparentemente de características iguales. A través del Branding los productos (bienes, servicios e ideas) son percibidos como una oferta diferente, no solo frente a otros productos, sino también como una marca diferente, como una experiencia diferente. Cada individuo ve de forma distinta las marcas, puesto que aporta a las denotaciones del producto las connotaciones que están en su mente (si quieres ver como se compone la imagen de un producto en la mente del consumidor puedes ver un post que publique hace un tiempo y en el que aparece explicado el siguiente gráfico sobre la creación de la imagen).

Joan Costa, cubo-3 diseño integral y gestión de imagen para pymes y emprendedores, branding, España, Madrid
En el próximo post hablaré del Mercado, el espacio en el que se desarrolla el consumo.
Como siempre, te agradezco cualquier comentario o puntualización que quieras realizar a los post que publico.

Reflexiones sobre el futuro laboral

En los últimos días he vuelto a oír hablar de huelga general en España. El Gobierno con sus decisiones no se lo pone fácil a los sindicatos para que asuman que las cosas han cambiado (no digo que están cambiando, digo que ya han cambiado). Retrasar la edad de jubilación a los 67 años, a los 70 o más como pide la OCDE, no es plato que pueda servirse sin más. Requiere comprensión y argumentos, algo de lo que carece este Gobierno. Bajar el sueldo de los funcionarios (y de todos aquellos que trabajan para las Administraciones) fue una decisión muy controvertida. Debemos recordar que a los trabajadores de la empresa privada ya se les había bajado el sueldo, en algunos casos a cero, cuando comenzó la crisis. Congelar las pensiones de los jubilados, en un país donde la mayoría de ellos no puede llegar a fin de mes o si lo hace es porque a esa edad ya no hay caprichos, ha sido un error porque se hubiera podido sacar ese dinero de otras partidas presupuestarias. Y en este clima de desasosiego social, lo sindicatos decidieron lanzarnos a una movilización tarde, asqueados de una continua tregua al Gobierno, cuando se les pedía a gritos que fueran beligerantes. Y no lo fueron, no por gusto, no por cobardía, sino por impotencia.

La realidad a la que nos enfrentamos no es igual que la realidad del siglo XIX en la que nacieron los sindicatos. Tampoco a la que vio las reconversiones de los años 80 del pasado siglo. Es una realidad distinta (ni mejor ni peor, diferente). Una realidad marcada por la importancia de un medio de conexión inalcanzable en otras épocas, Internet. El cambio que ha provocado la Red en nuestras vidas es similar al que produjo la rueda o la imprenta, probablemente de mayor impacto puesto que ha globalizado la relación entre las personas; ha hecho del mundo una red, con relaciones horizontales, equitativas. Si la rueda  nos acercó en las distancias (como más tarde lo hizo el barco, el tren, el coche o el avión) y la imprenta nos acercó al conocimiento (como más tarde hicieron los periódicos, la radio y la televisión), Internet ha acercado a las personas y ha hecho de sus relaciones la piedra angular del desarrollo. Internet nos acerca en lo emocional, aunque nos mantenga separados en lo físico (esto es una de las grandes inexactitudes de esta sociedad). Internet permite la conexión de personas alejadas, pero sobre todo, Internet ha provocado un cambio en el paradigma de funcionamiento del mundo, muchos pocos hacen un mucho. Los pocos se mueven por relaciones de confianza. Para conseguir mucho es necesario influenciar a muchos pocos dándoles a cambio relaciones de confianza. Y así es como funciona el mundo que se nos echa encima.

Si he querido compartir esta reflexión en este blog es porque es mi forma de entender una empresa como la mía, cubo-3

La reflexión es más amplia, si quieres seguir leyendo el resto, te invito a la entrada Por qué no vale de nada una huelga general

Curso de reputación corporativa para pymes y emprendedores (lección 2): branding empresarial, comunicación corporativa y reputación como elementos clave de la gestión empresarial

En el post anterior veíamos, a modo de introducción, algunos conceptos relacionados con la reputación corporativa. En este post analizaremos como buscar la reputación, a través de la comunicación corporativa para construir nuestra marca. Si quieres saber como Gestionar la Reputación de una Pyme o de un Emprendedor, quizá te interese leer este grupo de post al que llamo curso.

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1. Objetivos de la lección 2:Cabeza con pensamientos que representa el branding, comunicacion corporativa, marca, gestion de imagen para pymes y emprendedores, España, Madrid,

  1. ¿Qué es el branding y porqué es importante para una empresa?
  2. ¿Cómo se construye una marca?
  3. ¿Cómo influye la reputación en la marca?

2. ¿Qué es el branding y porqué es tan importante para una empresa?

Branding o creación de marca es el resultado de un proceso que se realiza en la empresa y que se completa en el consumidor o cliente. Nace con el diseño de un logotipo, un símbolo, una tipografía corporativa y los colores corporativos, continúa con la aplicación de todos estos elementos a los diferentes soportes que deben mostrar la marca (un escaparate, un rótulo, una web, un anuncio, un uniforme …), se enriquece con la incorporación de valores y atributos a la marca, gracias a la comunicación corporativa, y concluye con la asimilación de todo esto en la mente del receptor-cliente, que lo hace suyo, le incorpora todo su mundo personal y finalmente adopta la marca como parte de sí mismo. Se dice que las empresas pertenecen a sus gestores, pero las marcas pertenecen a sus clientes.

Como dice Paul Capriotti, profesor universitario especializado en gestión de marcas, en su libro Branding corporativo (descargar en pdf) “las organizaciones deben orientar sus esfuerzos a establecer una Identidad Corporativa fuerte, coherente y distintiva (de sus productos y/o servicios y de la organización en sí misma) y comunicarla adecuadamente a sus públicos. Este proceso de gestión (identificación, estructuración y comunicación) de los atributos propios de identidad para crear y mantener vínculos relevantes con sus públicos es lo que se conoce en los países anglosajones con el nombre genérico de “branding”. Si quieres profundizar un poco más en la gestión de la marca te recomiendo que leas Cómo realizar una correcta gestión de la imagen de marca o branding para pymes y emprendedores, que está publicado en este blog.

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Pero, ¿por qué es importante el branding para una empresa?

Una empresa, sea grande o pequeña, necesita una imagen que pueda transmitir a sus clientes. La imagen permite a la empresa dotar de nuevos contenidos (intangibles) a sus productos o servicios y diferencia su oferta de la de su competencia. Por tanto, en un mundo con una oferta tan grande de productos similares, la empresa tiene la obligación de construir una marca para obtener éxito. Si piensas que porque eres una pequeña empresa no necesitas marca, estás equivocado. Lo que no necesitas es construirla como lo haría una gran empresa. No necesitas promocionarte en la Fórmula 1, no tienes que hacer grandes campañas de publicidad, ni pagar grandes sumas de dinero a consultoras internacionales para que te hagan caros estudios. Pero debes construir una marca; no solo eso, debes construir la mejor marca que puedas.

3. ¿Cómo se construye una marca?

Una marca nace en las entrañas de la empresa (bueno, o de la agencia que se contrata) y se desarrolla hasta que es asumida por el publico. Si quieres aprender cómo debes encontrar la marca adecuada, el posicionamiento de tu empresa, te recomiendo que leas el post sobre Prediagnóstico y posicionamiento de la imagen de una empresa.

Una vez determinado el posicionamiento de la imagen de tu empresa, debes asociar a la identidad corporativa valores intangibles que representen ese posicionamineto mediante el uso de herramientas de comunicación corporativa. Cuando un empresario consigue crear una identidad que conecta con los clientes, estos comienzan a proyectar sobre ella las percepciones y experiencias que tienen en su interior, de forma que transforman la identidad de la empresa en la marca de la empresa. En ese momento, la marca pertenece a sus clientes que la han hecho suya.

El desarrollo del posicionamiento hasta permitir que la identidad corporativa se asocie a los valores intangibles que van a diferenciar la marca, se consigue con un trabajo exhaustivo de comunicación. Un símbolo, un logotipo o un color no son representativos de ningún valor. Es el trabajo del responsable de comunicación el que permite a esos elementos asociarse en el imago del público y transformarse en la marca. Para ello se necesita un buen producto o servicio, una buena identidad corporativa y tiempo para que la comunicación dé sus frutos. Y es durante ese tiempo cuando se trabaja la confianza y la credibilidad que desembocarán en la reputación de tu empresa (recuerda la primera lección de este curso).

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4. ¿Cómo influye la reputación en la marca?

Tal y como decíamos en la primera lección la reputación permite a la marca ser diferente, ganar la confianza de los clientes por la credibilidad de su mensaje y de su oferta. Es en ese momento cuando el uso de tu marca se convierte en una experiencia que es deseada por tus clientes y el trabajo te da la satisfacción del éxito.

Pero la reputación es algo que debes trabajar día a día, con la comunicación, porque se daña y deteriora. Mantener el nivel óptimo en todo lo que haces es muy difícil; conseguir que todos los clientes asuman tus valores como ciertos es improbable; y caer bien a todos es imposible (como dice el refrán, ni Dios le cae bien a todos). El trabajo bien hecho es la mejor herramienta para mantener tu reputación.

En la lección 3 analizaremos la reputación offline.

¿Ha sido interesante? Deja tu opinión en la encuesta (en la página de “Acerca de Ignacio Jaén”) o en los comentarios. Esto es una materia en construcción, así que me vienen bien tus aportaciones. Así aprenderemos más los dos.

Curso de reputación corporativa para pymes y emprendedores (lección 1): definición y conceptos relacionados con la reputación empresarial

Cuando escribí el post sobre Reputación online y offline para pymes y emprendedores no esperaba tener tanta repercusión. Por eso creo que debemos profundizar en la definición de estos conceptos. Este Curso de Reputación Corporativa completa la serie de cursos (Comunicación para pymes y emprendedores y Branding para pymes y emprendedores) que he publicado en este blog. Si quieres saber como Gestionar la Reputación de una Pyme o de un Emprendedor, quizá te interese leer este grupo de post al que llamo curso.
Con mejor o peor fortuna, he querido sentar las bases para una correcta utilización de la marca en la gestión empresarial de pymes y emprendedores. No es mi intención, como no lo ha sido en los anteriores, sentar las bases de una discusión académica, ni establecer un punto y aparte en la gestión empresarial. Simplemente, creo que tú como empresario debes conocer estos conceptos, saber como afectan a tu negocio y buscar la mejor forma de enfrentarte a tu competencia con las armas de que dispones. En cubo-3 esperamos que sea de tu interés.

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1. Objetivos de la lección 1:reputación empresarial, marca, identidad corporativa, cubo-3 diseño integral y gestión de imagen corporativa espcializados en pymes y emprendedores, España, Madrid

  1. Definir qué es la reputación
  2. Definir otros conceptos similares al de reputación
  3. Explicar porqué es importante la reputación para una empresa

2. ¿Qué es reputación?

Según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), reputación es el prestigio o estima en que son tenidos alguien o algo. Cuando buscas en Wikipedia su significado, igualmente te remite a prestigio y lo define como una palabra usada comúnmente para describir la reputación o la estima.
Según la época histórica, la palabra ha tenido varios significados. El que más te interesa, como empresario, es la que define prestigio como alta estima y una reputación sólida. Las instituciones, las concesiones, y los acontecimientos podrían ser descritos como prestigiosos; en este caso, sería favorable ser asociado con ellas.
En definitiva, el prestigio o reputación se alcanza cuando se ganan y combinan la admiración el respeto y la confianza.
Según mi opinión, la reputación de una empresa es la imagen que tienen en su imago los diferentes públicos a los que se dirige y que junto con la identidad corporativa de la empresa componen la marca. Pero además de construir la marca, la reputación permite a una empresa diferenciarse de otra que se puede considerar competencia y concede una ventaja significativa para la comercialización de productos y servicios.
La reputación empresarial o corporativa permite a una empresa dejar de “vender productos o servicios” para hablar de experiencias y de valores intangibles en la marca. Y esto, en una sociedad como la nuestra, saturada de una oferta múltiple es fundamental para obtener éxito empresarial.

3. Otros conceptos similares a la reputación en la empresa: confianza y credibilidad

En el mundo empresarial, manejamos habitualmente otros conceptos como sinónimos de reputación. Algunos de ellos son confianza y credibilidad.

Confianza

Confianza es la sensación que nos da algo o alguien de que va a ser capaz de cumplir con nuestras expectativas. La confianza es un valor que genera la empresa a sus públicos de que será capaz de cumplir con lo que ofrece, por tanto, está muy ligada a la experiencia que va a tener o ha tenido un cliente con una marca (normalmente, tenemos la confianza en una empresa porque hemos comprobado que es rigurosa o porque alguien, en quien confiamos, nos ha dicho que lo es).

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Credibilidad

Credibilidad es la cualidad de algo o alguien para ser creído, es decir, para tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado. Tradicionalmente, la credibilidad se compone de dos dimensiones principales: capacidad de generar confianza y grado de conocimiento, donde ambas poseen componentes objetivos y subjetivos. Es decir, la capacidad de generar confianza es un juicio de valor que emite el receptor basado en factores subjetivos. La credibilidad es una característica que se asocia con la comunicación de mensajes, por lo que tiene que ver con el hecho de transmitir informaciones veraces sobre nuestra actividad empresarial.

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Por tanto, puedes ver que ambos conceptos tienen mucho que ver con el de reputación que he definido antes. A pesar de tener significados muy similares, lo cierto es que cuando hablamos de gestión empresarial siempre nos referimos a reputación como la cualidad que debe agregarse a nuestra identidad corporativa para conseguir la confianza y credibilidad de los públicos a los que nos dirigimos y queremos influenciar.

4. ¿Por qué es importante la reputación para una empresa?

Tú, como empresario, debes buscar y conseguir la confianza (la sensación en tus públicos de que no les vas a defraudar) y la credibilidad (gracias a la veracidad en tus mensajes) que te permitirán con el tiempo llegar a tener una marca con buena reputación (con mejor reputación que tu competencia).
Porque como he dicho antes, para vender en estos momentos, cualquier empresa necesita diferenciarse de las demás, ofrecer algo que nadie más ofrece, y para eso o tienes un producto nuevo (y que no se pueda copiar) o garantizas a tus clientes una experiencia diferente, mejor que las que se obtienen con el resto de los productos o servicios similares.
Tal y como me han comentado mis alumnos en algunos cursos, la experiencia es subjetiva y por tanto es muy difícil conseguir que una persona tenga plena satisfacción a la hora de consumir nuestro producto o servicio. Es cierto. Pero la realidad es que los consumidores somos un poco menos complejos de lo que somos las personas (parece una contradicción, hablar de consumidores y de personas). Como consumidores, esperamos una experiencia satisfactoria, pero esta se ve influenciada por la confianza que tenemos en una marca y por la credibilidad de los mensajes que nos hace llegar cuando nos vende algo. Es decir, la reputación nos predispone a una buena experiencia. ¿Te suenan estos conceptos?

En la lección 2 analizaremos el branding empresarial, la comunicación corporativa y la reputación como elementos clave de la gestión empresarial.

¿Ha sido interesante? Deja tu opinión en la encuesta (en la página de “Acerca de Ignacio Jaén”) o en los comentarios. Esto es una materia en construcción, así que me vienen bien tus aportaciones. Así aprenderemos más los dos.

Diseño de marca país: el posicionamiento como arma fundamental de crecimiento y confianza

Este post ha sido escrito hace unos días. Tras la reunión de la que se habla, nada nuevo. El mensaje sigue siendo válido y muy importante. Por eso me permito el riesgo de repetirme, con la confianza en que la difusión del tema nos haga reflexionar y a alguien se le ocurra un buena idea. En cubo-3 trabajamos en ello en serio. España necesita un nuevo posicionamiento y una marca país sólida, que permita el crecimiento económico y la confianza.

La importancia de tener una marca, en el caso de España, de tener una marca país es indudable. En estos días, con una crisis de la que no terminamos de salir, con dudas desde todos los sectores económicos y sociales en Europa, la importancia de diseñar y construir una marca país sólida es la prioridad del Gobierno español para no sucumbir a las especulaciones de los mercados financieros.marca país, posicionamiento de marca, gestión de imagen corporativa, cubo-3, España, comunicación corporativa

Pero ¿cómo se construye una marca país? ¿qué necesita una marca para ser sólida? Fundamentalmente, credibilidad. Y la credibilidad solo se consigue con una gestión del posicionamiento de la imagen de la empresa (o del país, en este caso) adecuada, constante y sincera.

¿Cuál es el problema de la gestión del posicionamiento de la marca país España? No diré que es simple, ni sencillo, pero es, a mi modo de ver, claro como el agua. Mientras los Gobiernos españoles han construido la marca país sobre el lema “sol y playa” no ha habido ningún problema. Esta marca se sustentaba sobre los pilares sólidos de una economía basada en dos negocios fundamentales: Turismo (como motor de atracción al país de clientes) y Construcción (como motor de dinamización de la economía en los momentos en los que no venían suficientes turistas). Es decir, España generaba dinero construyendo casas (no sólo para vivir, sino también segundas residencias y espacios vacacionales) y atrayendo turistas.

Tras el declive de ese modelo productivo hace una década o más, por la saturación del mercado nacional y la aparición de nuevos mercados emergentes (Caribe, Norte de África, cruceros …), el Gobierno español se puso manos a la obra para buscar una alternativa que sustentase la economía española. Esta alternativa no ha sido ni clara ni bien construida.

La labor de posicionamiento de la imagen de España como marca país ha sido errónea (no en su totalidad) y sobre todo ha sido tibia. Vamos, que no se lo creían ni ellos. Y esto, para hacer comunicación empresarial o corporativa (debemos pensar en la imagen de España como en la de una empresa) es un lastre insalvable.

No se ha realizado un estudio de mercado, de posicionamiento, ni un DAFO adecuado sobre la imagen de España. En el caso del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el trabajo se ha hecho más por voluntad y deseo que por convicción. Nadie en Europa ni en el mundo nos ve como un referente tecnológico (a Alemania sí, a pesar de que hace más de 20 años que no se construyen en ese país los mejores electrodomésticos, coches, ni aparatos), ni como un referente de innovación (a Japón sí, aunque le pase lo que a Alemania). Hemos buscado un posicionamiento erróneo (China no se posiciona como innovador aunque es el mayor patentador del mundo, ni como líder tecnológico, aunque allí se fabrican casi todos los aparatos). El Gobierno ha tenido una visión y no se ha dado cuenta de que el camino para llegar a ella era insalvable a corto y medio plazo.

¿Qué ha ocurrido? Pues muy sencillo, el modelo anterior se ha agotado mientras dejábamos que la marca país basada en “sol y playa” se diluyera en favor de otros destinos. Y se ha intentado sin éxito construir un nuevo modelo productivo (basado en la I+D+i) y una marca país en un posicionamiento que estaba ocupado, en el que no podíamos naturalmente competir y en el que la desventaja estaba asegurada. Resultado, España no tiene en estos momentos una imagen de marca país clara, defendible y que permita obtener resultados.

Para intentar (sin éxito, ya lo aseguro) dar otro empujón a la marca país, el Presidente del Gobierno se reunirá con los principales empresarios de este país para hacer piña y conseguir transmitir una imagen de nuestro país que nos ayude a superar los ataques especulativos de los mercados financieros, atraer inversión a los sectores económicos y recuperar la senda de crecimiento que nos permita superar el déficit y salir de la crisis. Y digo que no va a tener éxito porque el posicionamiento es erróneo y por tanto la estrategia es errónea y el resultado no será el deseado.

Prueba de que el posicionamiento de marca país innovador y tecnológico no funciona en estos momentos es que los emprendedores más tecnológicos, los de software y el hardware, se van a Silicon Valley, como afirman algunos de ellos en un artículo publicado recientemente en El País (Ciberpaís, 22 de noviembre de 2010).

Si me preguntas cuál debe ser el posicionamiento, te diré que sinceramente no lo sé, no tengo los mimbres para hacer ese cesto, aunque ya me gustaría estar en el taller de esas ideas. Desde un punto de vista profesional me parece un reto maravilloso, pero sobre todo, desde un punto de vista personal, de español de a pie que sufre la crisis como todos, quiero encontrar esa senda de tranquilidad y crecimiento que necesita el país.

Aunque no suelo estar de acuerdo con Mariano Rajoy, líder del PP, me parece que la marca país no la construyen un par o tres de decenas de grandes empresarios, aunque representen un porcentaje muy elevado de dinero. El 95% de las empresas de este país son Pymes y Emprendedores y ellos son los que realmente construyen la marca, como lo hicieron los miles de hosteleros (pequeños y grandes) y restauradores, comerciantes y habitantes de los miles de pueblos de la costa española que hicieron de este país un referente turístico. ¿O es que piensa alguien que el sol y la playa de España es mejor que el de otros país ribereños del Mediterráneo? Fueron sus gentes las que hicieron especial España y son sus gentes las que volverán a hacer especial a este país.

Te invito a leer este artículo sobre como echar abajo la confianza en un país: http://www.lasprovincias.es/v/20101128/dinero/como-tumba-pais-20101128.html

Si tienes sugerencias sobre cómo debería posicionarse la marca país España te pido que dejes tus comentarios y a ver si entre todos somos capaces de ayudar a España a salir de la crisis. Muchas gracias.

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