Empatía: confianza, credibilidad y reputación, fundamentos del crecimiento social
10 diciembre, 2010 2 comentarios
Hoy tengo que dar una clase en la Cámara de Comercio de Madrid, en un curso de protocolo, y debo explicar cómo se debe promocionar un acto de relaciones públicas. Y me he dado cuenta de que debo hablar de comunicación corporativa, de reputación, de confianza y de liderazgo. Porque para que lo que decimos pueda surtir efecto en los que nos escuchan es necesario todo eso. Necesitamos que surja empatía entre ellos y nosotros. Por que promocionar un evento no es ni más ni menos que un acto de comunicación, basado en la confianza que tienen nuestros públicos, ganada por nuestra reputación, y que en último lugar debe ofrecer a quien nos escucha un beneficio (una experiencia satisfactoria). Un beneficio mutuo.
Escribía esta mañana en otro blog, La Gestión de los Silencios, sobre la Operación Galgo y Marta Domínguez, y me doy cuenta de que ambos temas están relacionados con la reputación y la confianza. Al igual que en la economía española y la necesidad que existe de crear una marca país para España basada en otros conceptos que no sean sol y playa, la confianza de las personas que deben apostar por nuestro país, empresarios, turistas, fondos de inversión, investigadores, se basa en la necesidad de tener una credibilidad y una reputación acorde con lo que se pide. Sin esas premisas, la empatía necesaria para que dos personas hagan algo en común y se esfuercen al máximo por un resultado óptimo no se puede dar.
Es por esto que no podemos obtener confianza de los mercados, huyen al menor beneficio; ni de los ciudadanos en los políticos, cada vez que hay uno que nos ilusiona, no tarda en defraudarnos; ni en los deportistas, porque parece que sobre todos ellos está la sombra de la trampa y la corrupción. Pero tampoco podemos los organizadores de actos tener confianza en que los periodistas, las autoridades o los invitados asistan a un evento que montamos, porque no hay confianza en que lo que ofrecemos sea mejor que lo que ofrecen los demás. Creemos que lo importante es hacer ruido, montar un gran espectáculo, ofrecer un gran regalo, llevar a la modelo o actor de moda…
Parece que me he desviado del título del post, pero no es así. Una sociedad sin mitos (entendido como modelo a seguir), sin credibilidad, sin confianza, no puede avanzar en la dirección correcta. La empatía es necesaria para el crecimiento, para la evolución y el desarrollo. Y creo que en estos momentos, sufrimos una falta de liderazgo y de confianza que no permiten a las personas unirse por objetivos comunes. Y esto afecta a todos los nodos de esta red en la que vivimos.

