El Sistema de Consumo

Inicio una nueva serie de post con los que quiero explicar la importancia de la Comunicación (concretamente del Branding) en la sociedad actual. A lo largo de las próximas semanas, iré desgranando un análisis sobre las relaciones que se establecen entre individuos y/u organizaciones (empresas, ONG’s, Instituciones…) y cuáles son los elementos que influyen en esas relaciones con el objetivo de que tú, pequeño empresario, emprendedor, otorgues el valor adecuado al Branding en tu negocio, en tu trabajo, en tu relación con el mundo. Espero que te haga reflexionar, que me discutas los razonamientos y que de nuestra conversación podamos extraer nuevas conclusiones que enriquezcan nuestro trabajo.

Un punto de partida

consumo, branding, comunicación, cubo-3 diseño gráfico y gestión de la imagen para pymes y emprendedoresEn la actualidad, una gran parte del planeta y de los seres humanos vive bajo los parámetros de un Sistema que más que Capitalista debe considerarse Consumista (o de Consumo). Este Sistema tiene una serie de características definitorias que afectan a la forma de actuar de los individuos y de las organizaciones que en él se mueven. Prefiero hablar de Sistema de Consumo y no de Sistema Capitalista o Consumista porque creo que ambas palabras tienen connotaciones que no se ajustan a la definición que quiero abordar y a los temas que creo que nos interesan. Por una parte, cuando hablo del Sistema Capitalista me refiero más a la parte financiera del sistema actual, a las relaciones de producción y a algunas otras cuestiones relacionadas con la teoría política. A su vez, cuando hablo de Sistema Consumista, hago hincapié en la parte más negativa del sistema, aquella que crea problemas generados del consumo incontrolado, del consumo irracional y sobre todo, de la explotación de los seres humanos para la perpetuación de los niveles de vida de una parte pequeña de la población, aquella que vive con posibilidades de consumir a su antojo.

Te explicaré, entonces, a qué me refiero cuando hablo de Sistema de Consumo, porque te estarás preguntando de qué te estoy queriendo hablar.

Me refiero con Sistema de Consumo al comportamiento de los seres humanos y de las organizaciones cuando se relacionan en este entorno. Es más un planteamiento sociológico, de comunicación, que una cuestión económica, puesto que desde el punto de vista que voy a tratar en este texto, no necesariamente se tiene por qué producir una transacción económica en la relación de consumo, aunque sí que habrá, en cualquier caso, un beneficio y un coste para las partes (piensa en Google, en Facebook o en TVE; a diario nos ofrecen sus productos-servicios sin que nos pidan dinero por ello, pero ninguno de nosotros diremos nunca que no exista un coste y un beneficio del consumo que realizamos de los mismos).

En este planteamiento sociológico del acto de consumir, la Comunicación es un elemento fundamental, estructural, sin el cual no podría, bajo ningún concepto, entenderse el Sistema de Consumo. Porque la relación que establecen los individuos (y/u organizaciones) se basa en el diálogo, en la persuasión y en la confianza, elementos que no podrían darse sin Comunicación. Como veremos más adelante, diálogo, persuasión y confianza son las bases de las relaciones sociales (bien sea mediante relaciones públicas tradicionales o bien a través de redes sociales on-line), la publicidad (y el marketing) y la reputación (offline y online), elementos fundamentales de lo que hoy conocemos como Branding (término que se utiliza para empresas) o Personal Branding (que se utiliza para personas).

En el próximo post veremos cuáles son los factores que impulsan al individuo al consumo.

¿Es necesario conocer lo que necesita el público para vender?

Todos diremos sin dudar que sí. Que una empresa debe conocer las necesidades de su público objetivo para hacer un producto que las satisfaga. Me enseñaron que para vender no hay que hablar de lo que hacemos (de mi libro, como diría el genial Francisco Umbral), si no de la necesidad que soluciona nuestro producto. Esto parece obvio, hasta que uno coge un suplemento dominical y lee un reportaje sobre Steve Jobs (el líder de Apple).

Sin muchos complejos, Jobs reconoce que Apple no hace estudios de mercado. ¿Cómo vamos a preguntarle a nuestros clientes cuál es el producto que desearían tener? No lo saben.

Es simple, es genial. Pero me imagino que sólo vale para ellos. La única empresa que sin seguir las claves del éxito de la era Google (Y Google, ¿cómo lo haría? Jeff Jarvis) sube, sube, sube, y es la más reputada, la más reconocida y la segunda más valorada (solo por detrás de petrolera Exxon-Mobil).

Apple puede permitirse el lujo de no hacer estudios de mercado porque Apple es capaz de seducirnos para que compremos sus productos.

Pero para el resto de las empresas, sobre todo para las pymes, no lo olvidéis, saber que quiere y necesita el cliente es fundamental. Soluciona su problema, su necesidad, su insatisfacción y tendrás el camino allanado para tu empresa.

Te dejo aquí una de las mejores arengas al emprendimiento que se han dado nunca. El discurso de Jobs en Stanford es un memorable alegato al pundonor que hace falta para ser un emprendedor. Es largo, pero disfrútalo.

Reflexiones sobre el futuro laboral

En los últimos días he vuelto a oír hablar de huelga general en España. El Gobierno con sus decisiones no se lo pone fácil a los sindicatos para que asuman que las cosas han cambiado (no digo que están cambiando, digo que ya han cambiado). Retrasar la edad de jubilación a los 67 años, a los 70 o más como pide la OCDE, no es plato que pueda servirse sin más. Requiere comprensión y argumentos, algo de lo que carece este Gobierno. Bajar el sueldo de los funcionarios (y de todos aquellos que trabajan para las Administraciones) fue una decisión muy controvertida. Debemos recordar que a los trabajadores de la empresa privada ya se les había bajado el sueldo, en algunos casos a cero, cuando comenzó la crisis. Congelar las pensiones de los jubilados, en un país donde la mayoría de ellos no puede llegar a fin de mes o si lo hace es porque a esa edad ya no hay caprichos, ha sido un error porque se hubiera podido sacar ese dinero de otras partidas presupuestarias. Y en este clima de desasosiego social, lo sindicatos decidieron lanzarnos a una movilización tarde, asqueados de una continua tregua al Gobierno, cuando se les pedía a gritos que fueran beligerantes. Y no lo fueron, no por gusto, no por cobardía, sino por impotencia.

La realidad a la que nos enfrentamos no es igual que la realidad del siglo XIX en la que nacieron los sindicatos. Tampoco a la que vio las reconversiones de los años 80 del pasado siglo. Es una realidad distinta (ni mejor ni peor, diferente). Una realidad marcada por la importancia de un medio de conexión inalcanzable en otras épocas, Internet. El cambio que ha provocado la Red en nuestras vidas es similar al que produjo la rueda o la imprenta, probablemente de mayor impacto puesto que ha globalizado la relación entre las personas; ha hecho del mundo una red, con relaciones horizontales, equitativas. Si la rueda  nos acercó en las distancias (como más tarde lo hizo el barco, el tren, el coche o el avión) y la imprenta nos acercó al conocimiento (como más tarde hicieron los periódicos, la radio y la televisión), Internet ha acercado a las personas y ha hecho de sus relaciones la piedra angular del desarrollo. Internet nos acerca en lo emocional, aunque nos mantenga separados en lo físico (esto es una de las grandes inexactitudes de esta sociedad). Internet permite la conexión de personas alejadas, pero sobre todo, Internet ha provocado un cambio en el paradigma de funcionamiento del mundo, muchos pocos hacen un mucho. Los pocos se mueven por relaciones de confianza. Para conseguir mucho es necesario influenciar a muchos pocos dándoles a cambio relaciones de confianza. Y así es como funciona el mundo que se nos echa encima.

Si he querido compartir esta reflexión en este blog es porque es mi forma de entender una empresa como la mía, cubo-3

La reflexión es más amplia, si quieres seguir leyendo el resto, te invito a la entrada Por qué no vale de nada una huelga general

¿Podemos hacer relaciones públicas como antes?

En un mundo cada día más marcado por la era Google, Twitter, Facebook y otros, parece que ya no es posible realizar otro tipo de relaciones públicas en la empresa si no es a través de las redes sociales.

Cada vez más, las empresas invierten sus presupuestos de relaciones públicas y comunicación, en redes sociales, comunicación on line, y han dejado de lado (me imagino que por la escasez de recursos y la novedad) las tradicionales relaciones públicas.

Sin embargo, las unas no son sustitutivas de las otras (y en esta frase se puede y debe aplicar la propiedad conmutativa) sino complementarias. Y la prueba de ello es el éxito que tienen eventos (físicos y no virtuales) de cualquier índole que son convocados, promovidos o publicitados a través de redes sociales.

Las empresas, sobre todo las que menos recursos pueden dedicar a comunicación y relaciones públicas, tienen que evaluar de forma muy prudente sus necesidades, los recursos de que disponen y las posibilidades que tienen para emplearlos.

Por otra parte, Jeff Jarvis afirma en su libro Y Google, ¿Cómo lo haría?  que las relaciones públicas son inmunes a la rehabilitación a través del pensamiento Google.  Para Jarvis, el problema de las personas que trabajan en estas dos profesiones es que tienen clientes. Deben representar una posición, ya sea buen o mala y por tanto dejan de ser transparentes, sinceros y su credibilidad se debilita. Para este autor, debe ser misión de las empresas de relaciones públicas convencer a sus clientes de que deben ser transparentes y honestos, en lugar de representarles y manipular su imagen de cara al mundo.

¿Pero es que acaso es incompatible? Quizá en Estados Unidos sí.

Si la imagen debe ser llevada por uno mismo, en pocos años empresas, instituciones, personalidades, prescindirán de los servicios de relaciones públicas y comunicación para organizarse ellos mismos. Y entonces, ¿se van a convertir en expertos en redes sociales, comunicación, eventos, marketing on line …?

Pues no es por defender mi profesión, pero al final, zapatero a tus zapatos (y no es una mención al presidente del Gobierno). Y que nadie piense que la imagen es algo tan sencillo de gestionar como para dejarlo en manos de quien no sabe. Gestionar bien una imagen cuesta mucho trabajo, echarla abajo mucho menos (ver El principio del final de Contador).

En otra entrada del blog analizaré cada una de las reglas de Google para hacer negocios en el siglo XXI (según Jarvis) y comprobaremos si las relaciones públicas y la comunicación corporativa pueden o no rehabilitarse.

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